Apuntes de historia de la ciudad de Granada


Catedral de Granada y el volcán Mombacho.

Texto de
Mario Tapia
Miembro de la Academia de
Geografìa e Historia de Nicaragua (AGHN). 
Articulo publicado en Septiembre de 1999.

El 17 de Enero de 1857, el diario Picayune de New Orleans publicó íntegramente el parte de guerra e incendio de la ciudad de Granada, en el cual el mercenario Charles F. Henningsen informa a William Walker de la incineración de la ciudad en San Jorge, Rivas.

Según el diario, el letrero expresaba: «Aquí existió Granada». En el parte militar dado después de su arribo a Granada por el General Tomas Martínez, el 15 de diciembre de 1856, informa haber encontrado la misma leyenda «Aquí existió Granada», lo cual coincide con la misma frase dejada por Charles F. Henningsen “Aquí existió Granada»,  publicada por el diario Picayune de New Orleans.

La frase «Aquí fue Granada», según historiadores, sólo estuvo en la mente de su actor intelectual, el leonés Y General Mariano Salazar. El general odiaba a los granadinos tanto como los granadinos a él.

Según datos históricos, fue Salazar el que planeó el incendio de Granada. Salazar, igual que muchos mercenarios norteamericanos, fue fusilado en la plaza frente a la parroquia de la hoy catedral de  Granada.


Un mercado frente a la plaza de Granada en 1856.

Durante la Guerra Nacional hubo 5.250 mercenarios al servicio de Walker, de los cuales 4 mil murieron a manos de las fuerzas nicaragüenses y centroamericanas según datos históricos. Fueron repatriados 1.080, entre ellos mujeres y niños norteamericanos.

La ciudad de Granada fue destruida cuatro veces por los piratas y los mercenarios norteamericanos de Walker y semidestruida en numerosas ocasiones, durante las luchas intestinas y anárquicas habidas después de la independencia entre granadinos y leoneses.

Otros piratas intentaron apoderarse de ella, como el inglés Davis, el holandés Dampier y el indio Gallardino (al servicio de los piratas ingleses), pero se lo impidieron los defensores granadinos.


La plaza de Granada en la época de Walker en 1856.

Referente a lo anterior, el obispo Fray Pedro Agustín de Morel de Santa Cruz, quien estuvo en Granada en 1751, relata: «Trescientos cuarenta y cinco filibusteros ingleses y franceses desembarcaron en él, a siete de abril de seiscientos ochenta y cinco. Los vecinos noticiados de esta novedad, hicieron sus preparativos para la defensa. En la plaza formaron una trinchera cuadrada con catorce piezas de artillería y seis pedreros. Otras tantas compañías de caballería fueron emboscadas para atacar la retaguardia, y los muebles preciosos se pusieron en seguridad… cuando más descuidados estaban vieron arder la iglesia de San Francisco y dieciocho casas principales… sin mas pérdida que trece hombres».

Fundación de Granada

«En este tiempo, Pedrarias envió a un Francisco Hernández de Córdoba por capitán y con gente bastante para ganar y poblar aquella tierra, y éste entró ganando y conquistando aquella tierra, donde hubo muchas escaramuzas y guerra, y pobló la ciudad de León y Granada, y en ellas hizo fortalezas para se defender», señala el cronista español Pascual de Andagoya.

Según el historiador, para tal fin había constituido una compañía con el tesorero Alonso de la Fuente, el contador Diego de Márquez, el Licenciado Juan Rodríguez de Alarconcilio y el mismo Hernández de Córdoba, cuyo contrato se firmó el 22 de septiembre de 1523. De manera que ésta expedición salió a fines de ese año.


La Iglesia de la Merced en Granada en 1856.

«La ciudad de Granada, en 90 grados de longitud. 11 grados y medio de alturas, diez y seis leguas de la ciudad de León, casi al sudueste della, y treinta y nueve de Nicoya, y veinte del puerto del Realejo, es pueblo de doscientos vecinos, que la mitad deben ser ENCOMENDEROS, y en su comarca hay como cien repartimientos ó  pueblos de indios, (ciento uno siendo los más numerosos Cagualpa, Mayales, Y Monimbó) en que debe haber como seis mil quinientos o siete mil tributarios; es de la gobernación y obispado de Nicaragua; No hay monasterio, porque uno que había se desplomó… Pobló esta ciudad Francisco Hernández, en nombre de Pedrarias de Avila, gobernador de Panamá, año de 23 o 24; está en tierra sana y más caliente que fría, y fértil y abundosa de máis, algodón, cacao, miel, cera, y otros mantenimientos y comidas. Tiene su asiento en un llano, riberas de una gran laguna de agua dulce que tienen más de cien leguas, y más de treinta ó treinta y cinco de travesía; hay mucho pescado en ella, y un género de sábalo muy grande: desagua esta laguna en el mar del Norte, de la cual está treinta leguas, y por ella y por su desaguadero se provee toda la provincia de Nicaragua de las cosas que se llevan de España al Nombre de Dios, adónde van y vienen con fragatas, que se hacen muchas en esta laguna, aunque la navegación della hasta el mar del Norte no se tiene por muy segura», señala el cronista español Juan López de Velasco.

Muchos historiadores coinciden en que la fundación de Granada fue entre Marzo y Abril de 1524, incluso afirman que el día preciso fue el 21 de Abril, antes de salir Córdoba hacia Chinandega y aseguran algunos estudiosos que fue en honor a la victoria de los españoles, especialmente los granadinos, sobre el rey moro Abdalah, el 21 de abril de 1488.

Escudo de Armas de Granada en la Alcaldía, regalo de la ciudad hermana de la Granada Española en 1947.
Escudo de Armas de Granada en la Alcaldía, regalo de la ciudad hermana de la Granada Española en 1947.

Trescientos treinta y dos años después de ser fundada Granada por el conquistador Francisco Hernández de Córdoba (decapitado por Pedro Arias Dávila en julio de 1526) la ciudad fue convertida en cenizas. El parte militar dado al esclavista William Walker en San Jorge por el mercenario Charles F. Henningsen expresaba:

«En la tarde del 22 de noviembre de 1856 tomé posesión de la ciudad y fuerzas de Granada. Sus órdenes fueron destruir á Granada y evacuar la ciudad con todos los almacenes, artillería, enfermos, soldados, familias americanas y nativas. Su orden ha sido obedecida. Granada ha dejado de existir».

El historiador masayense Don Jerónimo Pérez, testigo ocular, narra en su obra: «Luego que el jefe de los filibusteros regresó de Masaya convocó á sus principales subalternos y resolvieron la evacuación de la ciudad y el incendio de toda ella, cuya obra fue encomendada al referido Henningsen, el cual mandó publicar un bando, en que previno dentro de muy pocas horas la desocupación de todas las casas y edificios públicos, porque iban á ser entregadas á las llamas. ¡Qué horror! ¡Qué barbaridad! ¡Incendiar sin necesidad, sólo por destruir! I sin embargo, los incendiarios se titulaban CIVILIZADORES, y á nosotros nos calificaban de salvajes, por que defendíamos nuestra vida y propiedad…

Desde las pequeñas colinas de la otra banda se divisaba la inmensa hoguera encendida por los hijos de Washington, en que se consumían siete templos algunos magníficos, y los edificios públicos y los de los particulares que embellecían dicha ciudad.

Panoramica de la fachada de la catedral de Granada.
Panorámica de la fachada de la catedral de Granada.

Daba lástima ver salir de los montes las familias arruinadas que habían abandonado sus hogares cuando los entregaban á las llamas los titulados REGENERADORES de la América Latina… Quitados los yankes de la plaza pudimos contemplar todo el horror de una ciudad en cenizas, y toda la barbarie de los autores de tan inútil destrucción… En tres días los CIVILIZADORES norteamericanos habían echado abajo las obras seculares de los españoles y de los nicaragüenses, que habían perdonado las guerras intestinas…Tan amontonadas las ruinas, unas sobre otras, era dificultoso conocer las casas que nos habían sido familiares!», termina narrando el historiador Jerónimo Pérez.

Según el parte del General Tomas Martínez, él rótulo fue encontrado frente a las ruinas de la última casa del camino que conducía al embarcadero del Gran Lago.

Los primeros pobladores de las tierras de Granada

Lo que es hoy el departamento de Granada tuvo como primeros pobladores a los «chondales o chontales», que en lengua Náhuatl significa «extranjeros». En el siglo VI de nuestra era la habitaron los Chorotegas y en el siglo XI y XII lo poblaron los Niquiranes o Nicaragua. La zona de Granada se conoció como la «Provincia de Nequecheri»

«De este pueblo (La villa de Bruselas) a la provincia de Nequecheri hay treinta y cinco leguas; es la tierra hasta aquí muy poblada y abundosa; en esta provincia hay más término de tres leguas de poblado; en medio de ella se fundó y pobló la nueva Ciudad de Granada. Tiene en su comarca hasta ocho mil vecinos naturales de la tierra, y tiene muy buenos ríos y huertos y pesquerías y materiales. Está (en la) ribera de la mar dulce; hízose en esta ciudad un muy suntuoso templo, el cual está bien servido y adornado», señala Pedro Arias Avila, en un informe al rey de España.

«Pasados ocho días (en el cacicazgo y residencia del cacique Nicaragua) me partí a una provincia que está seis leguas adelante, donde hallé seis pueblos legua y media o dos leguas uno de otro de dos mil vecinos cada uno…», señala Gil González Ávila en carta fechada en la Española el 6 de Marzo de 1524.

Los pueblos eran: Ochomogo, Nandapia, Mombacho, Nandayme, Morati y Cotega, en donde fueron bautizados 12,607 indígenas y recibieron un regalo de 33,433 pesos de oro. En Nochari Gil González recibió la visita pacifica del Cacique Diriangén el 14 de abril de 1523.Tres días después Diriangén le declaró la guerra a los españoles.

Nequecheri tenía una población aproximada de 8 mil habitantes y su principal población indígena era el pueblo de Xalteva o Jalteva, cabecera del cacicazgo de su nombre y del cual dependían los pueblos del Diriá y Diriomo. Los Nequecheri se habían dividido en dos grupos: los Dirianes y los Nagrandanos. Los Dirianes poblaron los pueblos del Diriá, Diriomo, Catarina, San Juan de Oriente y Niquinohomo y los Nagrandanos las planicies hasta el paso de Panaloya del río Tipitapa.

Plaza de Xalteva
Plaza de Xalteva.

Los pueblos de Granada

Catorce fueron los pueblos que estuvieron bajo la jurisdicción de la ciudad de Granada y sus «encomenderos». Ellos fueron: Diriá, Diriomo, Nandaime, Jinotepe, Diriamba, Masatepe, Jalata (hoy parte de Masatepe), Nandasmo, Niquinohomo, Santa Catarina, San Juan de los Platos (San Juan de Oriente). Masaya, Nindirí y Managua. Sin embargo, Granada jamás tuvo la categoría de cabecera de «partido». Era un pueblo más de Nicaragua (algunos historiadores lo atribuyen al recelo de las autoridades coloniales de la provincia que vivían en León), aunque Don Juan de Ayssa dividió políticamente en cinco partidos la provincia de Nicaragua, entre ellos: León, Matagalpa, El Realejo, Subtiava y Nicoya, con su anexo El Guanacaste (que se apropiaron los «hermanos» ticos).

Aunque Granada desde su fundación recibió el honroso título de Ciudad, fue hasta en el año de 1663 que se constituyó en Municipio al concedérsele tierras ejidales para el servicio de su comunidad urbana y rural.


Fachada de la entrada de la hoy casa de «Los Tres Mundos».

En 1788, Ayssa propuso a la Capitanía General del Reino de Guatemala la creación del «Partido de Granada», con jurisdicción sobre el pueblo de Xalteva y sobre los pueblos de Diriomo y Diriá, propuesta denegada y Granada siguió siendo parte de León como un pueblo más. Sólo fue aceptada la propuesta de Nueva Segovia seis años después.

En 1575 el Fraile Alonso Ponce visitó la ciudad de Granada y pudo comprobar que: «por toda esta tierra corre la (lengua) mejicana». Por otro lado, en la obra de Don Andrés Vega Bolaños «Colección Somoza», en el Tomo III, pág. 107 de esta obra histórica, señala que el «Protector de los Indios de Nicaragua» Don Diego Alvarez de Osorio, nombrado para el cargo en 1527, compró dos indígenas para mejor desempeño de su cargo y para usarlos como intérpretes: Gorgico, de la lengua chorotega, comprado en ochenta pesos al encomendero granadino Diego Nuñez. Y Perico, de la lengua de Nicaragua, en veinte pesos.

Nombran gobernador de Nicaragua

El 16 de marzo de 1527 fue nombrado Gobernador de la Provincia de Nicaragua don Pedro Arias Ávila, por cédula real expedida en Valladolid, España. En el mismo lugar, el 29 del mismo mes. Fue nombrado Alcalde Mayor de la Provincia de Nicaragua el Lic. Francisco Castañeda (creador de la «leonesa»). El 15 de abril también fue nombrado Diego Tobilla como Tesorero de la Provincia de Nicaragua y el 2 de mayo del mismo año fue nombrado «Protector de los indios» don Diego Álvarez de Osorio.

La rivalidad y lucha de poder desde los primeros años de la colonia entre Pedro Arias Ávila, Gobernador de Castilla de Oro y sus subalternos (Francisco Hernández de Córdoba, decapitado por Arias en julio de 1526), provocó una tragedia que hasta hoy día se deja sentir entre sus descendientes leoneses y granadinos.

Los restos del tren que recorria Granada
Los restos del tren que recorría Granada.

 Fue una tragedia que ensangrentó a Nicaragua y exterminó a nuestros aborígenes y que ha sido un lastre que nos empobreció, dividió (entre una oligarquía millonaria y un pueblo hambriento y empobrecido), cuarteó el desarrollo económico, social, cultural y político del pueblo de Nicaragua.

Sin embargo, todos los informes históricos indican que Granada fue la primera ciudad construida por el conquistador Francisco Hernández de Córdoba (en honor a su Granada natal en España). Pero lo anterior tiene hoy un valor intrascendente, en cuanto ésto no remediara, jamás todo el daño que se hizo a los nicaragüenses la rivalidad entre los habitantes de León y Granada, a pesar de haber sido fundadas por las mismas manos: las del «Estadal Sevillano» Francisco Hernández de Córdoba, enfrentamiento que ahogó en sangre a los pueblos de Nicaragua.

Granada, la ciudad más antigua en tierra firme Americana

Es Granada de Nicaragua, hoy por hoy, una de las ciudades más antiguas de América. Igual que la ciudad de León, sede del gobierno colonial, Granada tampoco tiene partida de nacimiento, pero sí una de las historias más largas, tristes y sangrientas de América. Sin embargo, aún conserva la belleza y el arte arquitectónico de su época, teniendo como «toque especial» sus grandes y espaciosos corredores de sus casas y los bellos «aleros» de las mismas, con esos estilos únicos de Granada. Ante su hermosura, en su momento, la periodista española Baronesa de Wilson la llamó «La Gran Sultana» en 1882. ¡La vio con ojos árabes!

Convento de San Frascisco de la Ciudad de Granada
Convento de San Francisco de la Ciudad de Granada, se comenzó a construir en 1529, y se reconstruyo durante el gobierno de los años 80, con el apoyo del gobierno Sueco.

El primer alcalde de Granada

Según los Archivos Nacionales de Historia de Costa Rica, en documento suscrito en la Villa de Bruselas (desaparecida) el 16 de diciembre de 1525 ante el escribano Sebastián de Saavedra expresa: «…Que revocaban un poder que (dieron) a Diego de Texxerina, Alcalde que fue de la ciudad de Granada…”, confirmando de esta manera que el primer alcalde de la ciudad de Granada fue DIEGO DE TEXXERINA.

En 1527 fue organizado el Consejo de Justicia y de Regidores de la ciudad de Granada. El 10 de julio de ese mismo año los funcionarios granadinos Gabriel de Rojas, Capitán y Teniente de Gobernador; Pedro Barroso y Alonsyanes, Alcaldes Ordinarios; Diego de Texxerina, Alcalde; Francisco de Sieza, Procurador y los Regidores Cristóbal de Mena,  Luis de la Rocha, Juan Gil de Montenegro, Diego de Mora, Juan de Barrientos y Diego Machuca de Suazo, otorgaron poder suficiente para representarlos en España a Garcilópez de Cabrera, vecino de la ciudad de León, y a Francisco de Licaur, residente en los reinos de España. Fueron testigos de éste poder los residentes granadinos el escribano público Don Bartolomé Pérez y Francisco Carrasco, Diego Daza y Juan Martín de Olano.

Panorámica de Granada
Panorámica de Granada.

Exterminio de los aborígenes de Granada

«Es verdad lo que digo, que si un cristiano español obiese de ir desdta Cibdad de León o de la Granada a las minas, y no sopiese el camino, no tiene necesidad de llevar quien se lo muestre, ni preguntar por el camino, mas de irse por el rastro de los huesos de los indios muertos que hay hasta alla», escribió al rey el Lic. Francisco Castañeda en 1531.

Los yacimientos mineros en esa época estaban en la zona de San Juan de Limay. Al no haber minas cerca de la ciudad de Granada, los encomenderos granadinos comenzaron a negociar a los aborígenes, exportándolos y vendiéndolos como esclavos a los «encomenderos» de Ecuador, Chile y Perú en los mercados de esclavos de la ciudad de Panamá. Miles de nicaragüenses murieron en las minas sudamericanas producto del hambre y la sobreexplotación física.


Cementerio de Granada.

Fue tan brutal el genocidio en contra de la población aborigen que, cuatro años después de la Concesión Real «para comerciar con los indígenas de la provincia de Nicaragua», el Consejo y Justicia y Regidores de la ciudad de León envió en 1531 una larga exposición al Rey, diciendo entre otras cosas:

 «Suplicamos a Vuestra Majestad nos haga merced de mandar al gobernador y a sus lugares tenientes y a otras justicias de esta gobernación, que no consientan ni de licencia para que se saquen indios, por ninguna vía ni condición que tengan, de esclavos o libres… de ha resultado (por la permisión que se otorgó) que la tierra se pierda faltando los naturales de ella y si se consintiese sacar indios de aquí en adelante, pondrían en tanta necesidad la tierra, que los pobladores españoles que en ella están no se podrían sostener y se irían de ella y la real conciencia de Vuestra Majestad no-queda descargada, porque los indios que de ella se sacan mueren tres partes de ellos en el mar y de los que llegan a Castilla de Oro, mueren en muy breve tiempo» y agrega el informe: «Y pues en esta tierra ha placido a Dios darle minas y es tierra muy sana muy abastecida de todas las cosas que son menester y más que otras ninguna de las descubiertas, se les hace agravio a los indios naturales de la tierra, sacándolos de ella, pueden servir a V. M. y los que en ella viven…», señala en su obra en el Tomo III, página 85, el Dr. Andrés Vega Bolaños.

Los encomenderos granadinos, igual que los leoneses, se enriquecieron y vivieron del comercio de los aborígenes nicaragüenses con la única razón de subsistir. Una carta dramática dirigida al Rey del «Protector de los indios», Diego Alvarez de Osorio, dice: «Juro por Dios Nuestro Señor y por el hábito de San Pedro, que debo sobre tres mil pesos de oro de la tierra y los mercaderes no me quieren fiar cosa alguna, a cuya causa padezco más trabajo del que se puede pensar. Espero en el Señor que Vuestra Majestad lo mande remediar, porque si yo estoy tan adeudado es por no haber querido sacar esclavos de la tierra, antes lo he siempre contradicho, y por dar buen ejemplo me he quedado en hospital (en la miseria)», señala el historiador masayense Dr. Andrés Vega Bolaños en el Tomo III, páginas 113-115.

La despoblación fue brutal. Los nicaragüenses fueron exportados como esclavos, encerrados en jaulas, reventados con trabajo forzado (con látigo y chuzo) y sin comida. Sus mujeres e hijas preñadas y violadas y miles de ellos dados como comida a los perros de los «encomenderos» granadinos y leoneses. El martirio fue incrementado por las pestes y enfermedades llegadas de Europa. La población de Nicaragua (de más de 600 mil aborígenes) se redujo en los primeros veinte años a la mínima cantidad de 11,137, según el gran censo de 1540.

Una calle de Granada
Una calle de Granada.

El 2 de agosto de 1535 don Francisco Sánchez, escribano de la ciudad de Granada, le escribía al Rey:»… Y de este causa, si unos gobernaron mal, los otros (ha sido) peor. De esta manera se dio siempre, de mal peor. En esta tierra se fundaron ciertos pueblos y se han venido a reducir a dos ciudades, que a la sazón están pobladas: la una se llama ciudad de León y la otra, ciudad de Granada, de la que como digo soy vecino y Escribano… es tierra muy llana… fue y aún es muy poblada de gente muy noble, naturales de ella y aunque se han disminuido, de estos naturales digo que de cada cinco partes, tres y aún cuatro, y en ello no mentiría, por mucha crueldades que con ellos hemos usado… los gobernadores y oficiales y todos los demás nos vino tanto interés de vender los esclavos que hacíamos, sin haber ninguna contradicción; y lo mejor de todo era, que así como andaba el hierro (herrando esclavos) entre los indios, así andaban los navíos al trato de ellos sacándolos de su naturaleza para otras partes… y es muy grande el número, así para Panamá como para el Perú… y aconteció salir de esta gobernación un solo navío en que llevaba cuatrocientos indios e indias para arriba y antes de llegar al termino del viaje, no quedar ni cincuenta, y andan en esa labor más de veinte navíos…”,  recaba en la Páginas 406 a 412 el Dr. Andrés Vega Bolaños.

Una carta enviada por la Justicia y Regimiento de la ciudad de Granada el 10 de enero de 1545, entre otras cosas decía: “… y lo peor de todo V. M. Es que Pedrerías Ávila, el Licenciado Castañeda, Alcalde Mayor y Contador de V. M. Juan Télles, que tuvo a cargo la Tesorería por muerte y fallecimiento de Diego de la Tobilla… cada uno de ellos tenía en la mar del Sur un navío, que viajaba a la ciudad de Panamá… y porque en aquél tiempo no había contratación ninguna de otras provincias (o sea que la exportación era solo de nicaragüenses) ni los dichos tenían de que aprovecharse en los fletes de navíos en el puerto de la Posesión (El Realejo), encontraron buen aliciente para sus GANANCIAS LA DESTRUCCIÓN Y DESOLACIÓN de estas tierras… llevando los escuadrones de indios e indias naturales de esta provincia a embarcar en sus navíos, tan sin temor de Dios ni de la justicia real ni acatamiento a V. M. Como si se tratara de buena guerra y fueran moros o turcos… Por lo cual el Cabildo de esta ciudad de GRANADA, viendo el gran desperdicio que a Dios Nuestro Señor se hacía y a Vuestra Magestad, envió un Procurador a la ciudad de León, para pedir y requerir de parte V. M. Césase la saca de los naturales y las crueldades que con ellos se usaban… y después que Pedrerías falleció, el Licenciado Castañeda… dio tanta largura a todas las provincias del Perú, que sin temor de la justicia real andaban por los pueblos y plazas de indios y por estas ciudades, echándole prisiones y cadenas a indios e indias naturales de esta tierra (para llevarlas) a las provincias del Perú…»

El permiso concedido por la Corona Española a los «encomenderos» de Nicaragua dio como resultado que en Nicaragua, después de su belleza natural y posición geográfica, no existía la producción de oro que las autoridades reales esperaban, como compensación que paliara la inversión de su conquista. Hay que recordar que la corona española lo que quería era aumentar sus rentas con los impuestos recaudados entre sus tributarios y los nicaragüenses aborígenes no eran generadores de impuesto, pues no eran considerados seres humanos sino simples animales. De ahí el permiso de su exportación por la corona española como mercadería a los nicaragüenses.

El recodo
El recodo.

A la muerte de Pedro Arias Avila le sucedió como gobernador Rodrigo Contreras, el cual según algunos documentos e historiadores fue igual o peor de criminal que Arias, lo cual provocó mayor denuncia y defensa de los derechos humanos de los nicaragüenses (esta defensa era de hecho también defensa de la mano de obra gratuita de los encomenderos) por parte de Fray Bartolomé de las Casas, quien lo denunció ante el Rey, según algunos cronistas españoles desde el púlpito de la Iglesia de San Francisco de Granada, aún en pie en la ciudad.

La lucha del Obispo Valdivieso por las «Nuevas Leyes» le costó la vida a manos de Juan Bermejo (coautor del crimen) y sicario de los lujos de Rodrigo Contreras. Pedro y Hernando, (nietos de Pedro Arias, residentes en Granada). Bermejo lo asesina de múltiples puñaladas, ante los ojos de su madre en la ciudad de León el 26 de febrero de 1550. Luego del asesinato, Bermejo y Hernando robaron 15 mil pesos de la casa real. Éste último enrumba al Realejo, mientras que Juan Bermejo se dirigió a Granada a saquear y robar lo que pudo y llevarse consigo a Pedro Contreras.

Todo lo anterior también refleja el tipo de personas que nos «conquistaron» y la necesidad que tuvieron los «encomenderos» granadinos y leoneses en repoblar numerosas comunidades de Nicaragua, luego que el genocidio y crimen en contra de la población redujo a la mínima expresión las poblaciones. Entre los pueblos repoblados con negros africanos traídos del caribe están las zonas mineras de San Juan de Limay, Condega y Nequecheri (Granada), principalmente la población de Nandaime, Diriá y Diriomo.

Después del gran censo de 1540 que reflejó la realidad del genocidio realizado por los encomenderos españoles de León y Granada, el obispo Antonio Valdivieso denunció ante la corona la brutalidad y vejaciones de los peninsulares contra los nicaragüenses, los cuales redujeron la población al 2 por ciento de la que existía antes de la llegada de los «conquistadores».

Torre de la Iglesia La Merced

Las torres de la Iglesia La Merced.

En 1550 la Audiencia de los Confines envió a Nicaragua a Martín de Villalobos, para investigar -in situ- el tratamiento que recibían los aborígenes. Villalobos escribió al rey contándole la tragedia de los nicaragüenses. Como respuesta, el Rey envió al Lic. Cerrato la siguiente Cédula Real que expresaba:

«Licenciado Cerrato, Presidente de nuestra Audiencia Real de los Confines: Martín Villalobos nos ha escrito desde la provincia de Nicaragua, cómo él fue a ella por mandato de aquella provincia, por el gran desorden que con ellos se tenía, los cuales dice que han venido en gran disminución, en tanto grado que el repartimiento que tenía dos mil indios, no llega ahora a cuarenta, y que son tantas las maneras de servicios y trabajos que les dan los españoles, y tantos géneros de martirios que es cosa de espanto, y que acostumbran azotar a las mujeres y hombres por pocas cosas, y QUEMARLOS CON PAJA, PRINGÁNDOLOS Y ATÁNDOLOS DE PIE Y MANOS Y LOS PONEN EN HORMIGUEROS; Y ADEMAS DE ESO CORROMPEN Y FUERZAN MUCHAS INDIAS y que también sobre el servicio que ha de dar, los tienen fuera de sus casas seis y ocho meses y algunos tres y cuatro años, sin sus mujeres e hijos, cortando y aserrando madera para navíos… y porque es bien que en ello se ponga remedio, vos mando que veáis el dicho capítulo (el informe de Villalobos) y proveáis de persona que vaya a dicha provincia y sobre lo en el contenido haga justicia». Tomo XVII de la obra del Dr. Andrés Vega Bolaños.

La historia anterior se siguió repitiendo durante toda la época colonial. La larga distancia entre los gobernantes imperiales españoles y sus representantes en la lejana y pequeña provincia de Nicaragua, hacía que los males y abusos recibieran poca o casi ninguna respuesta. A lo anterior se sumaron las dificultades de la dominación árabe y las guerras napoleónicas contra España. Mientras en Europa salían de la Edad Media, en Nicaragua los «encomenderos» españoles la implementaban de la peor manera.

Granada eje comercial de Centroamérica

El descubrimiento del «Desaguadero» (el Río San Juan) implemento la actividad comercial y proyectó a Granada en los años 1700 como la ciudad más rica y de mayor desarrollo en América. Las mulas provenientes de El Salvador, Comayagua y Guatemala, se amontonaban en el puerto de la ciudad para embarcar su añil, cueros y tesoros de la corona española, lo que pronto provocó la incursión de la piratería europea que surcaba el Caribe.


Plaza de Granada.

Fray Pedro Agustín Morel de Santa Cruz expresa: «Las calamidades de estos incidentes se iban aliviando por medio del tráfico que tenía (Granada) con Portovelo y Cartagena, ejecutado por el río San Juan, en barcas de poca quía que llaman chatas».

Efectivamente, la piratería cuarteó el desarrollo comercial de Granada en su momento.

La Granada que nos narra Morel de Santa Cruz

La visita apostólica a Nicaragua y a la ciudad de Granada del fraile Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, obispo de la diócesis en 1751 y elevada al conocimiento de S. M. Católica Femando VI el 8 de septiembre de 1752 señala: «A las siete de la noche, por fin, salté a tierra en la ciudad de Granada. Hállase situada a una cuadra de la Laguna en un llano arenoso, su clima es seco y bastante cálido… las casas… El número de todas se reduce a más de seiscientas, las cuatrocientas de teja y el resto de paja… forman cuatro calles de oriente a poniente y otras tantas de Norte a Sur. Son anchas y algunas niveladas: la principal que llaman Xalteva es la más capaz y se extiende hasta ocho cuadras… Adórnanla siete iglesias la Parroquia, San Francisco, la Merced, San Juan de Dios, San Sebastián, Guadalupe, Jalteva; casas de ayuntamiento y sala de armas… un reloj de horas y medias que se oye en toda la ciudad… la iglesia de Xalteva… que necesita de reparo y aseo: pertenece a los indios… en Xalteva están en fábrica otras casas… Hay dos Alcaldes ordinarios, de los cuales él más antiguo es Teniente de Gobierno… Una compañía de montados y tres de a pie con sus respectivos oficiales y como seiscientos soldados… En el tiempo de esta última guerra hubo también dos compañías de infantería veteranas, retirándose con la paz… se ha expedido cédula, mandando al Gobernador residan en ella… La orden puede ser cierta, pero su observancia es rara, porque casi todos estos Ministros fijan su habitación en el pueblo de Masaya… Últimamente el enemigo zambo y los ingleses dominan las costas del Norte. Los enemigos y extranjeros se retirarían, el comercio volvería a florecer y aquellos moradores por fin mejorarían de fortuna», narra en parte de su crónica Morel de Santa Cruz.

Los muros de Xalteva
Los muros de Xalteva.

Granada y la Independencia de Nicaragua

El 15 de septiembre de 1821 las siete provincias de la Capitanía General de Guatemala -León, Comayagua, Costa Rica, Quezaltenango, Solalá, Sonsonate y Ciudad Real de Chiapas (hoy parte de México)- conforman las Provincias Unidas de Centro América, presididas por el General Gabino Gaínza. En León la presidía el Representante de la Corona, Miguel González Saravia.

Nace la provincia de Granada

Al producirse la Independencia, los gobernantes debieron reforzar su capacidad militar. Hicieron cambios políticos y administrativos y es así como nace la NUEVA PROVINCIA DE GRANADA, creación que generó una rivalidad por el poder político entre los patriarcas y clase política de León y Granada y que produjo una secuela de crímenes, vendetas, violaciones, asesinatos, robo y destrucción de Nicaragua.

Con dos gobiernos: el de León administrado por el español Miguel González Saravia y el de Granada por el criollo Crisanto Sacasa, quien había sido nombrado Comandante General de Armas, la Independencia duró hasta el 5 de enero de 1822, cuando se decretó la anexión a México de todas las provincias, inclusive la de Granada. Los pobladores de Granada se opusieron a la anexión el 17 de Enero de 1822, iniciándose así la Guerra de Independencia. Cleto Ordóñez, jefe de artillería de Granada, encabezó el descontento popular de anexión a México. Ordóñez, el día anterior se había tomado el cuartel de Granada, se proclamó comandante de Armas y declaró la REPÚBLICA.

Frente de la Alcaldia de Granada
Fachada de la Alcaldía de Granada.

La Asamblea Nacional Constituyente de Nicaragua, en su segundo artículo de la Constitución Política del 8 de abril de 1826, divide al país en nueve partidos: Nicaragua (hoy Rivas), Granada, Managua, Masaya, Matagalpa, Segovia, León, Subtiava y El Realejo. O sea que, 302 años después de su fundación, es elevada Granada a la categoría de Partido Político de su mismo nombre.

Una ley del 21 de Diciembre de 1838 dividió en cuatro territorios el país para fines electorales con los nombres de Departamento de Oriente (formado por Granada, Masaya y Jinotepe); Departamento de Occidente (integrado por León y Chinandega); Departamento de Septentrión (conformado por Nueva Segovia y Matagalpa) y el Departamento Meridional que lo formaba solamente Rivas.

Nace el departamento de Granada

Granada fue creado legalmente como Departamento entre el 28 y el 30 de agosto de 1858 y tenía en su jurisdicción política a: Granada, Jinotepe, Santa Teresa, La Paz, El Rosario, Nandaime, Diriomo, Diriá, San Juan de Oriente, Catarina, Niquinohomo, Masatepe, Nandasmo, San Marcos, Diriamba y San Rafael del Sur.

El 10 de marzo de 1883, durante el gobierno de Adán Cárdenas, se forma el departamento de Masaya con sus antiguos pueblos Nindirí, Masatepe y Nandasmo y nuevos pueblos anexos como Tisma y Tismita. En 1894 fue anexado San Juan de Oriente, Catarina y Niquinohomo, separándolos de Granada. El 17 de octubre de 1891 el Dr. Roberto Sacasa con un decreto ley creó el departamento de Carazo, asignándole bajo su jurisdicción los pueblos de Jinotepe, Diriamba, San Marcos, Santa Teresa, El Rosario y La Paz, pues en aquel entonces no existía Dolores ni La Conquista, reduciendo aún más el departamento de Granada.


La entrada principal del mercado de Granada inaugurado hace más de 100 años, enfrente del mismo la famosa calle del «yoyo» en donde muchos granadinos han perdido y siguen perdiendo la inocencia.

La tragedia de Granada

El pueblo de Nicaragua ha vivido históricamente una tragedia y Granada no estuvo fuera de ella. La «Contrata» del leonés Francisco Castellón y Byron Colé, firmada el 28 de diciembre de 1854 para traer fuerzas mercenarias encabezadas por William Walker para derrotar a sus enemigos granadinos, es la más grande tragedia de la historia y principalmente de los granadinos, quienes sufrieron  asesinatos, vejaciones, violaciones, destierros y confiscación de sus bienes, la incineración de su ciudad y el retomo de la esclavitud a los nicaragüenses.


William Walker arengando a sus tropas en la plaza de Granada en 1856.

Walker, apoyado por la empresa Accesoria del Tránsito, derrota las fuerzas conservadoras de Ponciano Corrales y toma Granada el 13 de octubre de 1855. Walker inicia su asalto del poder del gobierno de Nicaragua y realiza elecciones el último domingo del mes de junio de 1856. William Walker –lógico- resultó electo. «Los filibusteros votaron y algunos lo hicieron hasta veinte veces, eso fue un verdadero fraude», afirma el historiador Dr. Alejandro Bolaños Geyer.

William Walker nació el 8 de mayo de 1824 en Nashville, Tennesse, Estados Unidos. Se graduó de médico en Filadelfia y de abogado en 1847. Ejerció el periodismo y en Granada comenzó a publicar el semanario «El Nicaragüense» una semana después de su asalto al poder el 20 de octubre de 1856. Dejó de publicarlo el 22 de noviembre de 1857, cuando ordenó incendiar la ciudad.

El Artículo 8 de la Contrata Castellón-Cole expresaba: «En este concepto, el señor Byron Colé procurará que los hombres que aliste no tengan ninguna nota de infamia y sean de buena conducta e industriosos».


El primer periódico publicado en inglés en Granada no fue «El Nicaragüense» de William Walker, cuyo primer número salió el 20 de Octubre de 1855, sino «The American Flag» (La Bandera Americana) el cual salió por primera vez en 1851, según datos recabados por el historiador masayes el Dr. Alejandro Bolaños, la noticia sobre el referido periódico salió publicada en “San Francisco Herald» de California. En la gráfica la portada del primer periódico «El Nicaragüense».

La verdad es que, con sólo el hecho de alistarse y enrolarse para masacrar a nuestro pueblo, los convertía en vulgares criminales, aventureros y mercenarios y no en «industriosos de buena conducta». Sin embargo, Walker no sólo recibió el apoyo de los leoneses, sino también el de granadinos como Doña Sabina Selva y su familia y también el respaldo total de la Iglesia Católica para sus atropellos.

Ante esa actitud de la Iglesia Católica, nuestro genial Rubén Darío, que vivió en la ciudad de Granada, escribió: «y llegó Walker a imperar en Granada y tuvo partidarios nicaragüenses y hasta algún cura le celebró en un sermón, con citas bíblicas y todo en la parroquia».

Casa de Ruben Dario en Granada
Casa en donde vivió nuestro gran Rubén Darío en la ciudad de Granada a finales del siglo XIX.

«El bucanero volvió a las andadas. Desembarcó en Honduras. Fue tomado prisionero en Trujillo y, para evitar nuevas invasiones, se le fusiló. Y la defensa contra el famoso yanqui ha quedado como una de las páginas más brillantes de la historia de las cinco repúblicas centroamericanas. Cuando el yanqui William Walker llevó a Nicaragua sus rifleros de ojos azules, se hallaban los Estados Unidos harto preocupados con sus asuntos de esclavistas y antiesclavistas, y el futuro imperialismo estaba en ciernes. Si no, ha tiempo que Nicaragua ¡qué digo! Las cinco repúblicas de América Central serían una estrella, o parte de una estrella del pabellón norteamericano».

Y agrega Rubén: «Los manes de William Walker deben estar hoy regocijados. Era aquel filibustero culto y valiente, de ideas dominadoras y de largas vistas tiránicas, según puede verse en sus Memorias, ya en original inglés, muy raro, ya en la traducción castellana de Fabio Carnevaline también difícil de encontrar. En tiempo de Walker era el tránsito por Nicaragua de aventureros que iban a California con la fiebre del oro. Y con unos vaporcitos en el Gran Lago, o lago de Granada, comenzó la base de su fortuna el abuelo Vanderbilt, tronco de tanto archimillonario que hoy lleva su nombre. William Walker era ambicioso; mas el conquistador nórdico no llegó solamente por su propio esfuerzo, sino que fue llamado y apoyado por uno de los partidos en que se dividía el país. Luego habrían de arrepentirse los que creyeron apoyarse en las armas del extranjero peligroso. Walker se comió el mandado, como suele decirse. Se impuso por el terror, con sus bien pertrechadas gentes. Sembró el espanto en GRANADA. Sus TIRADORES CAZABAN NICARAGÜENSES COMO QUIEN CAZA VENADOS O CONEJOS. Fusiló notables, incendió, arrasó. Y aún he alcanzado a oír cantar viejas coplas populares: La pobre doña Sabina un gran chasco le pasó que por andar tras los yanques el diablo se la llevo. (No se decía yanquis, sino «yanques»)

Por allá vienen los yanques
con cotona colorada
gritando hurra hurra hurra
en Granada ya no hay nada.

El 12 de Septiembre de 1860, William Walker fue capturado en Trujillo, Honduras, y fusilado por tropas hondureñas en la zona del Caribe.

Los 30 años de los conservadores

El 24 de Junio de 1857, al pactar Máximo Jerez y Tomás Martínez, obligan a renunciar a Patricio Rivas y asumen el poder. Caso único en el mundo en donde los dos eran gobernantes de un mismo país (¡para Ripley¡). El humor nica lo llama «el gobierno CHACHAGUA».

A la derrota de Walker los liberales leoneses quisieron imponer, con la ayuda del General salvadoreño Gerardo Barrios y sus 1,800 hombres, a Juan Sacasa como nuevo Presidente de Nicaragua. Esto no fue aceptado por los conservadores apasionados, lo cual estuvo a punto de provocar otra guerra civil. Unos intentos de rebelión en El Salvador obligaron a Gerardo Barrios salir «en carrera» a defender su gobierno. La propuesta de poner a Juan Sacasa no prosperó.

Algunos granadinos quisieron ser «ticos”

En este ínterin, después de la expulsión de William Walker, se suscitaron casos y cosas interesantes e incluso peligrosas para la soberanía nicaragüense, como lo demuestra un documento de los Archivos Nacionales de Costa Rica en la carta descrita a continuación:

«Sr. Gral. Don José María Cañas. Señor: Los infrascritos, deseosos de asegurar el porvenir de este Departamento y del Mediodía, en que están vinculadas la mayor parte de NUESTRAS PROPIEDADES, hemos resuelto recabar en U. Si en caso de que el arreglo de nuestra política interior no de suficiente garantía al trabajo y propiedad, puede U. Como comisionado de su gobierno ACEPTAR LA ANEXIÓN A COSTA RICA de los mencionados departamentos o si este NEGOCIO deberá tratarse con el mismo gobierno. Esperando la contestación de U. Tenemos el honor de suscribimos con el respeto de Ud. muy atentos y seguros servidores, Fulgencio Vega, J. Miguel Bolaños, N. Espinosa, Femando Guzmán, Agustín Avilés, Agustín Alfaro». Este documento fue reproducido por Franco Cerutti en la Revista del Pensamiento Centroamericano en 1975.

Lo anterior llega en un momento en que Costa Rica (mientras los nicaragüenses nos seguíamos matando) pretendía adueñarse de la zona de El Guanacaste, el Río San Juan en toda su extensión y una parte del Lago de Nicaragua, intención que hoy intentan hacer de nuevo nuestros «hermanos ticos».

La «contrata» de William Walker por el leonés Francisco Castellón y sus negativos resultados, dio la oportunidad histórica a los granadinos de emerger como líderes de la defensa de la soberanía nicaragüense y lograron adquirir la preponderancia política que jamás habían podido lograr desde su fundación en 1524.

Este período consolidó las ideologías conservadoras y liberales y mató el federalismo.

A partir de 1857 la importancia de Granada se acrecentó aún más. La Ruta del Tránsito se volvió de vital importancia para los norteamericanos por la llamada «fiebre del oro». La ciudad floreció en todo los aspectos. Por otro lado, entronizó a la oligarquía granadina, la cual se ensanchó política y económicamente.

“Como comisionado de su gobierno ACEPTAR LA ANEXIÓN A COSTA RICA  de los mencionados departamentos o si este NEGOCIO deberá tratarse con el mismo gobierno. Esperando la contestación de U. Tenemos el honor de suscribimos con el respeto de Ud. Muy atentos y seguros servidores, Fulgencio Vega, J. Miguel Bolaños, N. Espinosa, Femando Guzmán, Agustín Avilés, Agustín Alfaro».

Sus gobernantes conservadores Tomás Martínez, Femando Guzmán, Vicente Cuadra, Pedro Joaquín Chamorro, Joaquín Zavala, Adán Cárdenas, Evaristo Carazo y Roberto Sacasa, trabajaron 30 años en un país de relativa paz. Implementaron el telégrafo y el ferrocarril; trajeron profesores españoles para sus escuelas y centros de estudios privados de la clase política y pudiente de Granada y muchos capitales se multiplicaron y se consolidaron aún más los grandes terratenientes.

Ideólogos y escritores conservadores consideran que los 30 años de sus gobiernos fueron de paz, progreso, democracia y libertad, ya que la libre expresión de las ideas fue una de las principales características de esos tiempos.

Algo cierto es que el diarismo nicaragüense nació en Granada un primero de marzo de 1884 y fueron sus precursores don Rigoberto Cabezas y el granadino Anselmo Hilario Rivas.

Máximo Jerez, como general liberal derrotado políticamente, se dedicó desde 1856 a tratar de lavar la culpa de su partido por la tragedia provocada por la contratación de Walker y sus filibusteros y murió sirviendo a los intereses políticos de sus rivales eternos -los conservadores- como diplomático en los Estados Unidos.

La Granada de hoy

Los primeros datos estadísticos de la ciudad de Granada son los del cronista español Juan López de Velasco, que se remontan a los primeros años de la conquista. En ellos se informa de 200 españoles habitantes en la ciudad, «la mitad de ellos encomenderos», señala el cronista, y una población de siete mil nicaragüenses.


Una panorámica del mercado de Granada.

Otro censo levantado por los españoles en 1778 y que abarcaba también Costa Rica, dio como resultados 131,932 habitantes en ambas provincias. En 1867 el presidente Femando Guzmán ordenó un censo que reflejó una población de 206 mil nicaragüenses. El censo de 1906 reflejaba que Granada tenía 28,093 habitantes.

Hoy el municipio de Granada tiene una población 95,426 habitantes y todo el departamento de Granada un gran total de 155,273 mil habitantes (o sea, sumando todos granadinos nacidos en Diriá, Diriomo y Nandaimeños que no usan caites ni se paran en las esquinas).

La extensión territorial del departamento de Granada es de 531 kilómetros cuadrados, con una densidad poblacional de 180 habitantes por Km. Cuadrado. Está a 60 metros sobre el nivel del mar y la conforman 38 comunidades.

Casa antigua de Granada
Casa antigua de Granada.

En lo educativo Granada cuenta hoy con 130 centros, con 49 preescolares y 69 centros de primaria y 12 de secundaria, a los cuales asisten 26,221 jóvenes en edad escolar, con un total de 772 maestros. Tiene también dos centros técnicos: el INTAE y el INTECNA.

Sus bellezas

 Sus mujeres primero, después de su belleza colonial; el lago, sus 323 isletas, el volcán Mombacho, sus trabajos de artesanía y el salón de ídolos del convento San Francisco, su historia, hacen de Granada la ciudad más antigua de América y con mayor porvenir turístico en el futuro inmediato. Las isletas forman un paisaje natural único en la geografía nacional y que merece mayor atención de las autoridades de nuestro país.


Vista del volcán Mombacho.

Sus tradiciones

Las fiestas patronales de Granada son en honor a la Virgen de la Asunción y se realizan del 14 al 20 de agosto. El día principal es el 15, en donde es común y tradicional el desfile hípico, corridas de toros, fiestas populares y jugadas de gallos. Otra festividad importante es la del 8 de diciembre dedicada a la Inmaculada Concepción de María.

Su gastronomía

Son famosos en Granada sus platos gastronómicos, tales como el Guiso de tortuga, Pinol de iguana, Arroz con pescado, Sopa de rosquilla, Tamal pisque y Queso seco y el Curbasá, los que hicieron que nuestro Rubén Darío escribiera: «Las vigilias hacían que en las casas se prepararan platos especiales de la cocina criolla, en los que entraban como base sabrosos mariscos y otra suerte de cosas culinarias», reseñó el poeta.

La dulcería granadina

«Pocos países de América pueden ofrecer -como Nicaragua y en particular Granada- un repertorio tan variado y quizá inagotable de dulces, postres y almíbares: jocote, papaya, mango, marañón, cidra, limón, icaco, toronja. Estas cocidas en miel y olorosas especies -canela, pimienta de Chiapas, hojas de higo o flor de azucena- ofrecen una variedad de sabores sorprendente», señala el psicólogo y escritor granadino Jimmy Avilés Avilés.

Sus personajes

«Atención, atención., nota del duelo. El Sr. Pedro Pérez, cariñosamente conocido como «Cara de Palo», ha muerto. Su esposa, hijos y demás familia doliente, los invitan a su vela esta noche en su casa de habitación en el Barrio El Enredo, saliendo el cortejo fúnebre mañana a las 4 de la tarde. Por su asistencia, la familia doliente quedará profundamente agradecida». Por un precio módico, así anunciaba «Chocolate». No hay muerto malo. «Chocolate» anunciaba desde la muerte de un ciudadano hasta la pérdida de un perro.

Jimmy Avilés señala en su obra más de cinco mil motes o apodos y personajes granadinos. Destacan entre ellos: Pancho Hermoso, Liranza, La Marucha (apodo de toda la familia), Camilo «Motete» y su hermano el cura Silverio Cuadra, a los que se suman los conocidos «Sangregallo» del barrio de Xalteva.

Muro de Xalteva
Muro de Xalteva.

Un personaje que mereció escritos de los poetas Francisco Pérez Estrada y Carlos Martínez Rivas es la vendedora de caricias, «La Tendete». Estrada escribió:

«Ni blanca, ni negra; ni gorda, ni flaca; ni bonita, ni fea; era definitivamente imprecisa. Suma sacerdotisa, ejercía en “El Yoyo”, corta y popular calle del placer sexual mecánico. Vivía en una pieza redonda. Su mobiliario consistía en un petate extendido sobre el suelo, una pequeña mesa de madera, dos silletas, una poronga con agua tapada con un huacal, una bacinilla. Esperaba fumando y bebiendo. El contrato era simple. El cliente le entregaba un córdoba y le decía solamente: Tendete».

El gran Carlos Martínez escribió sobre el popular “Yoyo”, en donde gran parte de los granadinos han perdido su inocencia lo siguiente:

Epilogo

Carta de Miguel de Cervantes Saavedra, escrita en Granada, Nicaragua, al santo y crapuloso poeta granadino José Coronel Urtecho.

Por Carlos Martínez Rivas.

Señor José Coronel Urtecho

Su Hacienda

De mi consideración:

¿A qué seguir en falso anonimato, enmontañado, en-red-dado, encabañado?

En vez de estar en su natural Granada, amorticitado, homenajeado, en manto o capa en mantonado o capado; pero capado a la española. Como todo un Saavedra consorte según la carne, o por mejor decir, según el hueso.

Aquí se le espera en el «Callejón del Yoyo», nombre que la Alcaldía borrará para sustituirlo con su hermoso nombre, alto y sonoro y significativo, que sonara en la fama así: Callejón José Coronel Urtecho, el manco dichoso, si no manco de la izquierda ni de la derecha, sí del centro equidistante, regocijo de las musas.

Mande su merced, que de ingenios como el suyo, estamos faltos. Venga a dar a este pueblo lecciones de ascetismo, pueblo que protesta contra la carencia de la carne. Enséñele Vd. A desdeñar el pecado de la carne por la afición al pecado de hueso, a los huesos, o sean cúbito, radio, metacarpio, fémur, tibia, astragalo o peroné, chincaca o coxis dignamente descarnado y pelvis opresora, trampa ratonera.

«Presa, doblada ya la carne fugitiva», para citar a Femando de Herrera, el divino, y evocar la imaginación a Vd. Tan grata del gran Hieronimus Bosch.

Criado de Vuestra Merced

Miguel de Cervantes Saavedra (seudónimo de Carlos Martínez Rivas).


Iglesia la Merced, Granada.

Sus personajes e intelectuales

Don Emilio Benard, fue el primer Alcalde Constitucional de Granada. Realizó el alumbrado público de Granada y fundó su famoso Club Social. Se estima que don Vicente Cuadra es, de los gobernantes de los 30 años, él más destacado.

Con los personajes destacados de Granada llenaríamos las páginas de otro artículo como el presente. Sin embargo, en este siglo se destacan numerosos intelectuales como: José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra (del movimiento conocido como «Vanguardia»), Francisco Pérez Estrada, Manolo Cuadra, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Luis Pasos Arguello, Ernesto Cardenal, Carlos Cuadra Pasos, Jorge Eduardo Arellano, Jimmy Avilés y Carlos Martínez Rivas (que aunque no nació en Granada, vivió y se educó en la ciudad). Hay cientos de ciudadanos granadinos destacados en el arte, la música, las armas y la política.

Su historia, personajes, comerciantes, terratenientes, generales y familias aristocráticas de linaje español, han hecho del granadino una persona ostentosa y «fachento», lo cual ha provocado numerosas historias, algunas verdaderas y otras falsas, que se reflejan en escritos y dichos populares como los cuentos de Menocal. Una décima anónima de 1800 expresa una psicología del parroquiano granadino de la manera siguiente:

El granadino es pomposo,
Mucho ofrece y poco da,
Todo de grana se va,
Tahúr, fiestero y bullicioso.
Es de genio muy jocoso,
Agudo y desaplicado,
Es de carácter honrado,
Todo soberbia y grandeza,
Pero en llegando a la mesa
Es queso y plátano asado.

A veces se preguntan -irónicamente- muchos nicaragüenses que en dónde alcanzan tantos granadinos viviendo en la calle La Calzada, Xalteva y en la Calle Atravesada, pues ninguno al que se pregunte vive en barrio El Cerotal, conocido hoy como “Flores Negras”. El obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, en 1751, también tuvo su apreciación de lo ostentoso del granadino y lo describió así:

«Tienen sus casas adornadas de pinturas primorosas con marcos dorados y las demás alhajas correspondientes; ruedan calesas, se ven pelucas, brocatos, tiznes, franjas y un tren muy APARENTADO. No sé, en fin, si las APARIENCIAS SE CONFORMAN CON LAS REALIDADES.

Hoy los granadinos, al entrar al año dos mil, trabajan duro para salir adelante con su historia, aunque la Edil Doña Tatiana Raskosky de Chamorro nos expresó -insólitamente-no tener archivo, ni historia alguna de la ciudad de Granada. ¿Prepotencia o desprecio a «Gente de Gallos”?


En la gráfica la Sra. Alcaldesa de la ciudad de Granada Doña Tatiana Raskosky de Chamorro y el Dr. Rigoberto Sampson, edil de la ciudad de León en el campanario de la Catedral Metropolitana el 23 de Septiembre de 1999.

Pero verdad es, que los granadinos son limpios, trabajadores y fachentos. Se sientan a fresquear en las aceras de sus hermosas casas y las mantienen bonitas, haciendo y contando su propia historia. ¡Nosotros, como indios encomendados de Masaya de los «encomenderos» de Granada, somos testigos!

Fuentes: Crónicas de Indias, (Fray Bartolomé de las Casas, Fray Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, Juan López de Velasco, Pedro Arias y Francisco Castañeda, Historia de Don Jerónimo Pérez, Colección Somoza del Dr. Andrés Vega Bolaños, Walker del Dr. Alejandro Bolaños Geyer, Gobernantes de Nicaragua de Aldo Díaz Lacayo, biografía de Rubén Darío, Jorge Eduardo Arellano, Jimmy Avilés Avilés y la obra de Enrique Belli Cortés «50 años de vida republicana’’. Biografía de Granada de Julián Guerrero.