Conozca al enemigo: LA MOSCA

Texto de
Dr. Ricardo Vega

• Jefe de Productos Área Aves y Cerdos Swiss Agro, C. A. •

Buscar nuevas maneras de controlar la población de moscas en cualquier sistema de explotación avícola, es un reto al que se enfrentan técnicos y productores.

El compromiso es producir programas integrados que conduzcan a crear ambientes de máxima calidad para el hombre y los animales en producción.

Esta plaga voladora produce molestias constantes causantes de estrés que se traduce en enormes pérdidas para los criadores de animales. Además, algunas enfermedades económicamente importantes que afectan a las aves son transmitidas por las moscas.

Ellas son portadoras de enfermedades como la Salmonelosis, Viruela, Colibacilosis, Coriza, entre otras, y al unir esta facultad transmisora con el don de ubicuidad y facilidad de movimiento hacen su control mucho más complicado y oneroso.

La mosca es totalmente dependiente del hombre, la duración del ciclo de vida va desde ocho días en temperaturas de 35ºC hasta treinta días a 16ºC.

Un número sorprendente nace cada minuto, utilizando como sustrato material orgánico en descomposición. En un solo kilo de excremento animal se pueden encontrar hasta 5000 gusanos que realizan varias mudas hasta empuparse y, por último, producir una mosca adulta que culminará su ciclo de vida en un radio de acción de cien metros. Sólo siete días separan al huevo de una mosca de su forma adulta, y pocos días después de nacer las hembras, ya están aptas para iniciar su postura. De esta manera el ciclo, puede completar hasta treinta generaciones en un año.

Esta forma explosiva de reproducción, les provee de su mecanismo de sobrevivencia más efectivo: la resistencia a un número cada vez mayor de sustancias químicas diseñadas para su control. Sólo la utilización de grupos químicos totalmente diferentes, en por lo menos dos fases de su ciclo evolutivo, la hace vulnerable.

Las moscas, como todo ser viviente, respiran, pero en su caso lo hacen a través del órgano respiratorio denominado sistema traqueal, que comienzan a manera de estigmas ubicados en el tórax. Las tráqueas parten de los estigmas que se extienden por todo el cuerpo, y rodean todos los órganos internos gracias a sus finas ramificaciones (traquéalos). El intercambio gaseoso se efectúa directamente, sin intervención de la sangre.

En los insectos, la inspiración es pasiva y la espiración es activa, contrariamente a los vertebrados. Este tipo de intercambio gaseoso define que la sangre de los insectos (hemolinfa) carezca de eritrocitos y hemoglobina. Contiene sin embargo células libres, ameboidales (glóbulos blancos) que incorporan y digieren tejidos rechazados, bacterias, etcétera.

Los insecticidas en aerosol penetran rápidamente a través del sistema respiratorio de las moscas causando su muerte por inhibición de la colinesterasa.

Otro punto a considerar, en el control de mosca adulta es la imperfección de su sistema digestivo que la obliga a regurgitar complejos enzimáticos para pre-digerir su alimento y luego deglutirlo. Por esto, los productos que combinan veneno estomacal con atrayentes son también efectivos.

La fase larvaria es, además de la más vulnerable, la más importante para lograr su control. Las larvas en su proceso de crecimiento pasan por diferentes estadios en los que cada vez se hace más grande. Este aumento de tamaño la obliga a cambiar de su cutícula protectora que no es más que una membrana compuesta de quitina. Los compuestos químicos como la cyromazina simplemente impiden la producción normal de quitina y por consecuencia la larva muere.

Conociendo, entonces, las fortalezas y debilidades de nuestro enemigo, la mosca, podemos tomar acciones exitosas para su control. Una combinación de productos que rompan el ciclo de vida en dos lugares será la estrategia más recomendable. Esto significa usar adulticidas y larvicidas conjuntamente.

Del uso de los adulticidas no sólo rotaremos los principios activos, sino que también haremos uso de las vías de aplicación respiratoria y/o digestiva. En este punto es importante señalar el cuidado al manejar estos insecticidas inespecíficos de no matar también a depredadores de larvas de moscas como los coquitos en las fosas de gallinas ponedoras en jaula.

El control de adultos nunca será completo sin programas de control de larvas en forma conjunta. Los productos como la cyromacina son de comprobada utilidad, siempre y cuando sean utilizados en forma racional y con criterio técnico. El uso desmedido y además con cyromacina no específica de uso avícola no dará garantía de soluciones a mediano plazo. Esta droga, en su formulación original, es la única que garantiza éxito en el control de larvas y técnicamente es imperativo cuidar que no genere resistencia, porque su mecanismo de acción no tiene sustituto.

Una vez establecido el plan de acción para el control de moscas en dos fases de su ciclo, los resultados no se harán esperar: disminuirá la población a su mínimo nivel. No espere la erradicación total, porque este es un enemigo pequeño, pero poderoso.