Coriza infecciosa: prevención y tratamiento

Texto de
Ángel Mosqueda Taylor

Para concluir la entrega de las pláticas dictadas durante el tercer ciclo de conferencias gallísticas en Monterrey, N.L, le ofrecemos la impartida por el MVZ EPA MPVM Ángel Mosqueda Taylor titulada “Coriza infecciosa: prevención y tratamiento”.

Sabemos que la disfrutará y le será de excelente ayuda.

Luego de agradecer la tercera invitación al evento organizado por Laboratorios Anglo Corp, el doctor Ángel Mosqueda comentó que, aunque no es un gran conocedor de gallos de pelea, ha trabajado en la avicultura durante muchos años, dedicado a la producción de carne, huevo y otras actividades avícolas.

Recordó la plática del doctor Edsel Bixler, quien con maestría presentó las bases de la genética y de la historia de cómo se han creado las diferentes líneas de gallos de combate en el mundo. Luego habló un poco sobre el reto al que los galleros se enfrentan al hablar de la iniciativa de Ley de Bienestar Animal que se cocina en el Congreso. Y así continúa:

Ese proyecto de ley resulta polémico porque choca con aspectos culturales de muchas sociedades del mundo. Y los toros, las peleas de gallos y muchas otras actividades que a algunos grupos no les gustan, para bien o para mal forman parte de la cultura y juegan un papel importante en la historia de las sociedades, tienen su porqué. Aquí únicamente no estamos hablando de una actividad, si no de toda una industria y ya en conjunto de una cultura, una fuente de trabajo y un gusto.

Además, la avicultura (con sus 4 ó 5 modalidades) es muy importante en la vida diaria. La rama comercial, por ejemplo, es la que nos da de comer, y su importancia radica en que el 70% de la proteína de origen animal que se consume en México proviene de la avicultura, ya sea carne de pollo o huevo.

Pero no está solamente la comercial, existe también la rural, que por nuestra cultura está compuesta por cientos de miles de gallinas, aunque a veces se piense que puede representar un problema sanitario. También está la crianza de gallos de combate y la de aves silvestres o de ornato.

En Internet, en cualquier restaurante o en un buen hotel encontramos fotografías y pinturas alusivas a las aves y a las- peleas de gallos. En esas pinturas también nos damos cuenta cómo en las peleas de gallos se entremezclan diferentes personajes: sacerdotes, miembros de la alta sociedad, gobernantes, pueblo y gente de diferente raza. Las peleas de gallos no han requerido siempre de un sitio en particular, se han hecho donde se ha podido, donde la gente lo ha querido hacer, donde ha encontrado elementos para hacerlo. Son de las cosas que de alguna manera unen culturalmente, son actividades que se hacen en convivencia.

Una vez que realizó su introducción, el doctor Ángel Mosqueda entró en materia.

A la espera de huésped

A pesar de que la Coriza es una de las enfermedades que actualmente ya no dan tanta lata porque hay buenas vacunas, en cuanto soltamos la rienda o nos descuidamos ataca nuestras parvadas. La Coriza solamente espera que la dejemos entrar.

En la avicultura de producción, en la rama comercial, nos planteamos metas de producir huevos, pollitos y carne en cantidad y excelente calidad. En el caso de las aves de combate nos interesa tener ejemplares de alto valor genético y comercial, porque es un negocio cuya meta es tener gallos campeones y eso es lo que motiva a que continúe esta actividad.

El hombre siempre quiere competir: por su empresa o por su capacidad personal; compite en el huevo o a través de actividades como la pelea de gallos.

La Coriza infecciosa se puede definir como una enfermedad aguda (lo cual no significa que necesariamente sea grave); es decir, puede desarrollarse muy pronto, en pocos días. Se disemina en el tracto respiratorio superior, además hay inflamación de la cara, secreción nasal (moco) y conjuntivitis. Esta enfermedad es un problema importante porque incapacita temporal o permanentemente a las aves de combate. Un gallo con Coriza, simple y sencillamente está para ser enviado al hospital. Las aves afectadas por este mal dejan de comer y muchas tienen que ser sacrificadas, su control es costoso en todos los aspectos y se pueden perder ejemplares muy valiosos. El padecimiento está presente en todo el mundo y en México sigue siendo muy frecuente, solamente que ya está más controlado porque hay vacunas muy buenas.


Las galleras necesitan ser desinfectadas permanentemente, ya que el manejo de gallos en las mismas es propicio para la transmisión de enfermedades como la Coriza. En la gráfica, el feo espectáculo de apostadores y galleros metidos en el redondel de la gallera de Waswalí, Matagalpa, a pesar de la malla que lo impide.

En los años sesenta y setenta fue tan importante que se hizo muchísima investigación, de tal manera que se avanzó bastante en su control y prevención. En aves de combate susceptibles (que no estén vacunadas, no tengan inmunidad, no conozcan al germen y por lo tanto no tengan defensas contra él) puede ser desastroza: causa baja de postura, inflamación de la cara, fiebre, depresión grave, aves de desecho, mortandad y se complica con otros padecimientos.

Se presenta a cualquier edad: puede tener aves de varios años o pollitos de unas cuantas semanas, si ninguno está vacunado y jamás ha habido un brote ahí y no tienen inmunidad, en cualquier momento llega la enfermedad y agarra parejo; claro que es mucho más grave en las aves adultas. En aves menores de cuatro semanas es muy leve; cuando llega el microbio, si lo inoculamos con una jeringa o se lo ponemos directamente en el paladar, rápidamente en un día o dos ya están las aves enfermas, es rapidísimo. Si pone aves en contacto con otras/unas que enfermaron y otras susceptibles, tarda un poco más de tiempo, hasta unos tres días.

La causa es una bacteria que anteriormente se conocía como Haemophilus para-gallinarum, pero ahora se llama Avibacterium paragallinarum. Las cepas más severas, más virulentas son aquellas que tienen una cápsula, pues son bastante tóxicas.

Miles y miles de Avibacterium congregan colonias en forma de “meditas”. Para su estudio se pone una de ellas en una caja de Petri, ¡unto con un cultivo de otra bacteria, llamada Síaphy/ococcus; este microorganismo suelta algunos elementos que son nutritivos para el Avibacterium. Al estar ¡untas, las responsables de la Coriza crecen, diseminándose por este medio de cultivo hecho a base de gelatina, sangre y otros elementos.

Origen y desarrollo de la Coriza

La Coriza infecciosa se conoce desde 1920 y afecta principalmente a la gallina doméstica, pero se ha aislado también de codornices y en gallinas de Guinea; mas no se le concede importancia porque la literatura es antigua y se piensa que ha habido algunas confusiones en su historia con otras bacterias. La familia a la que pertenece el Avibacterium es muy grande (la Pasteurellaceae), existen las Pasteurellas (causantes del Cólera aviar) y muchas otras bacterias del mismo grupo; entonces se piensa que a lo mejor pudo haber alguna confusión o son bacterias parientes, pero que no sea el mismo Avibacterium.

Se conocen tres serotipos, tres variantes antigénicas importantes de Avibacterium que son la A, B y C. Dentro de cada uno de ellos hay dos tipos: Al, A2, Bl, B2, etcétera. Es muy importante para los investigadores y para usted, aunque no lo perciba así, al momento de adquirir una bacterina. La importancia radica en que deben contener los serotipos que necesitan tener las aves de México, porque en la República Mexicana existen los serotipos A, B y C. No todos estos existen en el mundo, pero en México sí están presentes los tres.

Resistencia y vida del Avibocterium

Avibacterium es un agente bastante débil, sobrevive unos cuantos días en exudados; o sea, cuando estornuda el ave y expele moco. En clima frío sobrevive más fácilmente; en uno más caliente, expuesto al sol, muere rápidamente. Por ejemplo, a 45 °C se muere en cuestión de minutos. Si usted vacía su granja, lo más probable es que se muera en unas tres semanas, aunque no aplique ningún desinfectante; pero no hay que confiarse.

Algunas cepas son mucho más agresivas que otras. Hay algunas muy débiles y otras bastante virulentas, además hay mucha variedad de antígenos. Lo que determina si un brote es más grave o menos grave son varias circunstancias que se ponen en juego en cualquier enfermedad. Siempre, en cualquier padecimiento (de los humanos, animales o plantas) entran en juego tres factores: el agente que causa el problema o el padecimiento, quien los sufre (en este caso el ave) y el medio ambiente.

Entonces, si el agente está en gran cantidad y si se trata de una cepa virulenta, hay mayor posibilidad de que el problema sea grave. El medio ambiente es importantísimo, porque si usted tiene a sus aves en un clima muy frío o muy caliente, con privaciones y mucho estrés, serán más susceptibles y el padecimiento les será más grave. En cuanto al ave, si tiene inmunidad, es decir, si fue vacunada y alimentada, a lo mejor no desarrolla la enfermedad o será más leve.

Si nos damos cuenta, cuando se inocula un ave directamente, en un día o dos ya se producen este tipo de signos: ligera inflamación, exudado mucoso en las fosas nasales y algo de conjuntivitis. Esto se va agravando más y más en las galleras, porque en el caso del laboratorio, aplicamos solamente Avibacterium; pero en el campo la bacteria no está sola, hay también Escherichia coli y muchos otros microbios que hacen que se complique rápidamente. Entonces, repitiendo la definición, la Coriza es una enfermedad aguda del tracto respiratorio superior que se difunde muy rápidamente; causa la inflamación de la cara, secreción nasal y conjuntivitis. Estas son las características principales e iniciales de esa enfermedad.

En un ave adulta la hinchazón facial es mayor, hay más exudado y la conjuntivitis se agudiza. Esto se va complicando más y más hasta que causa la inutilidad y muerte de las aves. Otros síntomas son edema de la cara, inflamación de las barbillas, estornudos, ronquidos que obedecen a la presencia de mucosidad en la tráquea, inapetencia, postración y un olor característico, porque se pudre rápidamente el exudado. En las parvadas comerciales, cuando había brotes graves de Coriza, con el puro olor se podía afirmar su existencia.

Hace muchos años en el pollo de engorda era un verdadero azote. Actualmente es sumamente raro ver un brote de Coriza en pollos de engorda y en gallina comercial, porque hoy en día casi todas las gallinas son bacterinizadas, solamente en ciertas partes no se aplican.

Cuando entra una Coriza infecciosa muy fuerte, se puede confundir con otras como el Cólera aviar, que es muy parecido. Hay una inflamación también muy marcada y otros signos clínicos por el problema de estrés que sufren: inapetencia, diarrea (es una diarrea un poco diferente a la que se produce en otras enfermedades); muchas aves se infectan y se ven enfermas de un momento a otro.
Esta es de las enfermedades que, cuando toma a una parvada no vacunada, infecta a todas las aves, ahí no hay excepción. Hay otras en donde es un poquito más selectivo, la mortandad es sumamente variable, eso depende del estado en el que se encuentre el ave en el momento del brote. Cuando se complica con otros agentes, entonces vemos otro tipo de cambios. Por ejemplo, vemos artritis, pero no porque el Avibacterium se vaya a las articulaciones, sino porque facilita la entrada de otros agentes como Sfaphy/ococcus y se produce septicemia, entonces el ave muere por septicemia también y la mortandad crece.

¿Por qué enferman mis gallos?

Para prevenir infecciones de Coriza en nuestra parvada, es necesario preguntarse, ¿por qué pueden enfermar mis gallos? La causa principal es tener aves susceptibles, es decir, sin vacunas. Por ejemplo, si no las hemos vacunado contra Newcastle, cuando llegue el virus va a barrer, no se necesita ningún tipo de preparación para entenderlo, es una cuestión totalmente lógica.

Otra razón es que a veces introducimos aves portadoras de Coriza, pero que, no tienen síntomas o que ya sufrieron la enfermedad, se aliviaron y parecen sanas, pero son portadoras de por vida. Entonces las metemos a una parvada que no fue vacunada y días después verá que empieza un brote de Coriza.

También es un factor de riesgo llevar aves a exposiciones o palenques. Si no fueron vacunadas es posible que estén ¡unto a animales que sufrieron en algún momento de Coriza y son portadores. Lógicamente, nadie va a llevar un animal enfermo, ustedes nunca van a ver a lado un gallo que esté hinchado, que tenga Coriza, pero sí pueden ser animales recuperados y, por lo tanto, peligrosos. El caso contrario también influye: si nuestras aves ya tuvieron Coriza alguna vez, quedan como portadoras. Si compra aves que no fueron vacunadas contra Coriza y las mete a su gallera, las aves que compró tienen altas posibilidades de enfermar.

Hay que hacerse la pregunta siempre de si conoce realmente el estado sanitario de las aves, de las que va a introducir y de las que tiene. ¿Realmente sabemos qué ha pasado con nuestra gallera desde el punto de vista médico y sanitario? Y, ¿sabemos cómo vienen los que vamos a comprar? Todas esas preguntas deben responderse para evitar problemas.

Para fines prácticos y evitar que nos sorprenda un caso de introducción de Coriza, hay que tener nuestra gallera vacunada; es decir, emplear un programa preventivo. Entre las aves de la misma parvada se propaga mediante exudado nasal y agua de beber, estornudan y beben de los mismos depósitos de agua. Se cree que el aire puede diseminar la enfermedad entre casetas, a distancias cortas, no se va a ir a kilómetros, pero sí entre nuestras ¡aulas, casetas y roscaderos. El papel de los pájaros y de las moscas sí es cuestionable, pero hay que ponerle atención. De un lugar a otro cercano, las moscas pueden llevar el Avibacterium en sus patas o en su intestino. Igual que los pájaros, aunque no se enferman, pero sí pueden ser portadores.

La enfermedad no se transmite por el huevo, por lo tanto la descendencia no va a sufrir de Coriza jamás, aunque la madre haya estado a punto de morir. La Coriza es más común y se agrava en clima frío, es cuando se pone peor el problema, dura dos o tres semanas, o a veces más, dependiendo de qué tan grave se ponga y de los tratamientos aplicados. Con complicaciones, la Coriza se prolonga y se vuelve crónica.

Si nosotros hacemos un corte aquí, donde está el área inflamada (y el doctor Mosqueda muestra una gráfica de la inflamación catarral de los pasajes respiratorios, de los rasgos faciales, el edema de la cara y de las barbillas), vemos un exudado de color amarillento, o ya puede haber exudado purulento que también lo hace asemejarse a otras enfermedades como el Cólera. Si hacemos un corte en la parte de arriba de la nariz, atrás y cerca de los ojos, vamos a encontrar exudado purulento. Si comparamos a dos aves por la cabeza (continúa con gráficas), y una está adelgazada y otra bastante ensanchada porque tiene el exudado, esto es lo que hace que el ave esté constipada, que no pueda respirar, que no coma y que finalmente muera.


La Coriza es una enfermedad de fácil propagación y difícil de controlar. En la gráfica, Alberto Castellón Jr., de Jinotega, y Mauricio Ruiz, de la Trinidad, Estelí, pican sus gallos en la gallera Waswalí, de Matagalpa.

Diagnóstico diferencial

Al complicarse la Coriza con agentes como Escheríchia colí o Staphylococcus, se origina una enfermedad más complicada. Entonces se producen exudados de tipo purulento en sacos aéreos, posiblemente habría Neumonía o Pulmonía y el ave puede morir.
Entre las enfermedades que complican la Coriza se encuentran: Laringotraqueítis, Colibacilosis, Newcastle, Bronquitis infecciosa, Pasteurelosis y Viruela aviar. Es decir, puede pasar que los animales estén enfermos de Coriza y llegue otra enfermedad, que hace el cuadro mucho peor. El Micoplasma es un eterno problema en los gallos de pelea, en las aves de traspatio y es un aliado incondicional de Avibacterium, forma un complejo patológico muy difícil de combatir.

El diagnóstico clínico, ya con experiencia, no debe de ser difícil. Se puede confundir con otras enfermedades pero, cuando vemos un problema respiratorio que se difunde rápido, en donde se ven todas las aves enfermas prácticamente, que tengan inflamación de la cara y de las barbillas, con exudado en la nariz y ojos, baja la postura, falta de apetito, depresión y muerte, podemos pensar en Coriza. Si establecemos un diagnóstico por eliminación, entonces vemos que todos esos síntomas pertenecen a la Coriza infecciosa. La mortandad generalmente es baja o regular y produce bajas posturas.

No hay problemas digestivos, ocasionalmente habrá diarrea. Tampoco hay signos nerviosos, signos locomotores o problemas en el aparato reproductor. Baja la postura, pero no porque se afecte el aparto reproductor, si no porque el ave, al no comer y al tener fiebre deja de poner huevos. El diagnóstico se hace enviando aves al laboratorio para el aislamiento de la bacteria. Existen otras formas, pero fundamentalmente esto es lo que se hace.

Y hay que diferenciar, repito, de enfermedades como Bronquits, Laringotraqueítis, Pasteurelosis, Síndrome de la Cabeza Hinchada, otras con fiebre crónica, en donde el Micoplasma juega un papel importante y con deficiencias nutricionales como falta de vitamina A.
Si hacemos un comparativo, podemos ver cómo el exudado en el Cólera se parece al que se produce cuando hay Síndrome de la Cabeza Hinchada, producido por Neurmo-virus y bacterias, en combinación una cosa con las otras. Si lo comparamos con Coriza vemos que se parece mucho, si hacemos un determinado corte y ponemos los tres casos ¡untos, se ven como si fuera lo mismo. Entonces el diagnóstico ya depende de una serie de estrategias: conocer todo lo que está pasando allí y llegar a la confirmación.

En las aves de combate, creo que no van a encontrar tanto este tipo de problemas por la forma en que se crían, pero vale la pena que lo conozcan. Si a las muestras de las que acabo de hablar no les pusiera nombre, podrían ser cualquier cosa: Cólera aviar, Coriza o alguna otra enfermedad, se ven idénticas y muchas veces están combinadas las dos.

En casos de Cólera aviar crónico, donde vemos barbillas inflamadas, si le quitamos las barbillas al ave, vemos un animal sano. Es importante recordar que estas aves quedan como portadoras de Pasteurella, igual que de Coriza, y hay que tener mucho cuidado con los animales portadores, porque se alivian y parecen sanos, pero pueden contagiar a otros.

Además de los ya mencionados, otros síntomas son la depresión y en un momento dado la mortandad. Para evitar confusiones hay que buscar otro tipo de lesiones como las hemorragias en el proventrículo y diarrea verde (en caso de Newcastle y otras enfermedades).

La Laringotraqueítis se puede confundir con Coriza muy fácilmente. La diferencia es que la Laringotraqueítis se difunde muy lentamente en el pollo de engorda. Realmente esta enfermedad ha estado dando lata desde hace unos tres años en la República Mexicana y se ha extendido a muchas empresas. Actualmente el problema disminuyó gracias a que se emprendió una vacunación masiva en muchas empresas de pollo de engorda, reproductoras y ponedoras, pero está todavía presente. Al respecto, estamos esperando a ver qué sucede en el invierno, lo más seguro es que pueda recrudecer. La Laringotraqueítis se diferencia de la Coriza infecciosa en que va a producir hemorragias en la tráquea, tendrá otro tipo de cambio patológico y se va a diseminar más lentamente. Es una enfermedad que tiene diferencias importantes. Así pasa con lo que se conoce comúnmente como Síndrome de la Cabeza Hinchada; eso si lo vemos aisladamente, podría parecer Coriza, sin embargo no lo es. Una enfermedad que también podría prestarse a confusión es la Influenza aviar, aunque afortunadamente no tenemos en el país Influenza de alta patogenicidad. Cuando los problemas de Influenza aviar ocurrieron en el año 1994, hubo una enorme cantidad de aves muertas y había algunas que tenían signos clínicos que podrían, en un momento dado, parecerse a Coriza infecciosa: inflamación de las barbillas y depresión nasal.

Coriza: prevención y control

Para empezar, no debemos tener aves susceptibles, hay que vacunarlas. La Coriza es una enfermedad en la que si tenemos diferentes edades y un ciclo constante de venta, de compra (de introducción), de llevar aves a exposiciones, a peleas, etcétera, podemos llevar y traer el problema. Entonces, lo más sencillo es establecer un programa de vacunación y no introducir aves de las cuales no tengamos información. Debemos averiguar qué es lo que traen, nos lo tienen que decir; y si no lo sabemos, por lo menos debemos tener protegidas a nuestras aves, por si acaso traen algo las que llegaron.

Llevarlas a exposiciones y palenques no se puede evitar. Lo que sí se puede evitar es llevarlas susceptibles. También si sabemos que nosotros tuvimos un problema de Coriza y nuestras aves se aliviaron y hasta aplicamos bacterina, debemos estar conscientes de que son todavía portadoras. Y si vamos a traer aves nuevas y sabemos que nunca fueron bacterinizadas, primero tenemos que inmunizarlas o pedir que las inmunicen antes de comprarlas. Si se adquieren nada más así, es probable que gane la enfermedad antes de que una bacterina haga efecto. La enfermedad suele ser más rápida, no vale la pena correr riesgos. Lo importante es tener bioseguridad: aislar las granjas, el control de tráfico humano, de materiales contaminados, no mezclar las aves y las otras acciones antes mencionadas.

El despoblar y vaciar las granjas por dos o tres semanas sería suficiente para terminar con la Coriza, pero también termina con el negocio, con los gallos y todo. Simplemente lo menciono desde un punto de vista sanitario, porque en la avicultura comercial habrá quien lo haya hecho en la antigüedad, ahora ya ni siquiera en la avicultura comercial, pero es importante saberlo. Esto no es práctico, lo que sí es práctico es bacterinizar.

Así es que, si sabemos que la Coriza infecciosa es un problema que tiene mucho que ver con la convivencia de las aves, con el movimiento, con la entrada y salida de materiales contaminados, de cajas de huevo, etcétera, debemos tener control para evitar que se nos convierta en un problema. Al trabajar de esta manera contra la Coriza, estamos protegiendo contra la entrada de otras enfermedades también. No solamente la Coriza es lo que nos preocupa, seguramente hay otras enfermedades que nos causan más temor; así que, si tenemos nuestras aves semiconfinadas y en libertad, es muy difícil controlar que entren microbios. Entonces debemos tenerlas protegidas con bacterinas. En el caso de la inmunización, existen en el mercado algunas muy buenas que tienen los tres serotipos: A, B y C, o bien con A y C. Hay algunas que son muy buenas y solamente tienen estos dos serotipos. Se fabrican en emulsión de aceite mineral o bien en hidróxido de aluminio, que son las que se llaman “en cálido”. Esas son más suavecitas, no causan mucha irritación, pero también la duración de la inmunidad es menor, dura más cuando son en emulsión de aceite mineral. La reacción en el sitio de vacunación es más fuerte cuando se utilizan las bacterinas emulsionadas, de esas que parecen leche, las que tienen aceite mineral.

Y para que una bacterina proteja, debe ser elaborada con alto título; es decir, aquellas que tienen muchas bacterias cultivadas y luego inactivadas. La inmunidad será únicamente hacia lo que contiene la bacterina, es decir, si ustedes meten una bacterina con un serotipo A, entonces sólo va a proteger contra el Avbacterium A. Las bacterinas comerciales deben de contener los diferentes serotipos para que protejan con un amplio rango de acción. En eso ustedes se tienen que fijar, al comprar ver la etiqueta y saber qué tipo de bacterina es. Actualmente casi todas ya tienen los tres serotipos, excepto una que tiene A y C, pero también es muy buena.

También es práctico que se utilicen bacterinas combinadas con otros agentes para no tener que estar inyecte e inyecte a los animales. Entonces se puede combinar con Newcastle y Pasteurella. Hay productos comerciales buenos con esas combinaciones. Cuando se infectan las aves en forma natural quedan inmunes a todos los serotipos, el A, el B o C. Si se infectan con un serotipo B en forma natural y sufren la enfermedad, quedan inmunes en mayor o menor grado contra todos los serotipos, claro que no por eso vamos a dejar que se infecten.

Otras formas de transmisión son por distintos materiales: cajas de huevo, ropa que haya estado en contacto reciente con aves enfermas, visitas de vendedores, los colegas, el compadre gallero, los trabajadores, veterinarios, etcétera. Todo puede ser motivo de introducción de un problema y debemos controlarlo.

Las vías de la aplicación de las bacterinas son intramuscular, subcutánea. En aves de combate tengo entendido que se prefiere utilizarlas en la pechuga, precisamente porque la reacción en el cuello puede ser muy grave; y también que aplican las de hidróxido de aluminio, para que, hasta donde sea posible, no haya una reacción muy fuerte.

Un elemento importante a considerar es que cuando se inyecta en el cuello es fácil cometer errores, que se salga la bacterina o que se la claven muy adentro, cerca de las vértebras y las aves queden lesionadas. O bien que se las pongan muy arriba y tomen parte del músculo y entonces las aves se hinchen, o piquen la yugular y la maten por desangrado. Este tipo de errores son muy comunes. La inyección en el cuello debe ser estrictamente subcutánea, debe quedar debajo de la piel.

Cuando tenemos personal mal capacitado provocará malas aplicaciones de la vacuna, y esto no en un ave, pueden hacerlo con muchas y nos las echan a perder.


Cuando se ha detectado un brote de Coriza correctamente hay que mandarlo al laboratorio y evaluar su propagación en el cuartel. En la gráfica, Carlos “Calucha” García, de Jinotega, y Salgado de El Viejo, Chinandega, en la gallera Waswalí, de Matagalpa.

La edad de vacunación es entre 1 0 y 20 semanas. Si sabemos que pueden estar en riesgo nuestros gallos, se pueden aplicar las bacterinas mucho antes, desde la segunda semana. Podemos adelantarnos al problema y para lograr una buena inmunidad, no es suficiente con una bacterinización, siempre algo se puede escapar; se necesitan dos para crear un refuerzo y después repetir más o menos cada año o antes, dependiendo de cómo esté la zona. Hay que evaluar los riesgos y los antecedentes para tomar la decisión de aplicar la bacterina o no.
Si alguien nunca lo ha hecho y sus aves están susceptibles y diga: Bueno, ¿qué hago? Yo le diría, simple y sencillamente que aplique la bacterina. No va a pasar nada, sólo hay que tener cuidado con las reacciones, pero las aves quedarán inmunes y protegidas. ¿Cada cuándo vacunar entonces? Después de las dos primeras vacunaciones es muy sano repetir cada año. En granjas en situación de riesgo, si no se vacunan, lo más seguro es que se presente la Coriza. Cuando estamos cerca de aves de traspatio o de galleros que no conocemos, o nunca hemos bacterinizado, el riesgo es elevado.

Tratamiento de la Coriza

Cuando se habla de tratamiento es porque ya tenemos animales enfermos, que es exactamente lo que no queremos que ocurra. Todos los tratamientos que se conocen son muy efectivos y son inyectables en primera instancia cuando el brote está agudo, y posteriormente se continúa en el agua o en el alimento. ¿Por qué tienen que ser inyectables cuando el ave está enferma? Porque al ave no la vamos a convencer de que tome agua suficiente o que coma con el antibiótico. O la inyectamos o sigue con la enfermedad y se muere.
Posteriormente podemos darle un tratamiento de sostén durante varios días. Hay muchos medicamentos que son muy útiles contra la Coriza infecciosa.

Hay paliativos, igual que cuando nosotros estamos enfermos de la gripe (la Coriza finalmente es una gripe muy fuerte), también le tenemos que dar a las aves sus productos a base de paracetamol como los que compramos para nosotros. Claro que aquí son productos avícolas. También hay productos para el estrés, estimulantes del apetito, antidepresivos y vitaminas para ayudarles en la recuperación. Todo eso es para ayudar en la enfermedad y no tiene nada que ver con matar al microbio.

¿Qué hacer en caso de un brote?

Primero, asegurarse de que estamos diagnosticando correctamente, hay que mandarlo al laboratorio y evaluar qué tan diseminado está. Si vemos que sólo está en cierta parte y lo podemos aislar, tratamos esa fracción y le aplicamos una bacterina a todos los demás animales para que se empiecen a proteger. También hay que separar a las aves enfermas, tratarlas individualmente y aplicar un tratamiento preventivo a todas las demás, mientras bacterinizamos. De esa manera el brote será mucho menor.

Como alternativa, si usted no tiene más remedio y ve que ya comenzó el problema, y no lo puede parar o está todo ¡unto o muy cerca, a veces todavía funciona muy bien diseminar nosotros mismos la enfermedad para que de una vez todas las aves se enfermen y a todas las tratemos. Esa es una manera de inmunizarlas de una manera un poquito salvaje, pero es lo que hacíamos con mucho éxito en la avicultura comercial; aprendimos a hacerlo muy bien, ya teníamos un método, yo diría que casi perfecto.

Así es que si queremos que todo funcione, que las aves sean campeonas, que la genética cumpla su propósito, etcétera, hay que cuidar su salud. Así quisiéramos ver a nuestros animales y para eso hay que trabajar bastante en la salud y llegar a ser campeones, como lo ha sido el doctor Bixler y seguramente muchos de ustedes.

El doctor Mosqueda es uno de los asesores avícolas más reconocidos en México, autor de Enfermedades comunes de las aves domésticas y coautor de Terapéutica avícola. Por más de 12 años se desempeñó como profesor de tiempo completo en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, Impartiendo la cátedra de Clínica de aves y Enfermedades de las aves, tanto a nivel licenciatura como posgrado. Ha sido jefe del Departamento de Producción Animal: Aves de la FMVZ por 6 años, ex presidente de la Asociación Nacional de Especialistas en Ciencias Avícolas. Actualmente trabaja como asesor técnico de importantes empresas avícolas a nivel nacional. El doctor Mosqueda cuenta con un Master in Pre-ventive Veterínary Medicine de la Universidad de California, Davls, U.S.A., y un diplomado en Administración de la Producción por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey (ITESM).

Tomado de El Palenque de Oro