Arnoldo Alemán quiso construir gallera en el crucero

Texto de Mario Tapia

Arnoldo Alemán Lacayo, fue electo Alcalde de Managua después de ser tres meses concejal en 1990. Era el tercero en el orden en la lista de candidatos de Managua, por debajo de Agustín Jarquín y Adolfo Evertsz. Aprovechando la conversación con él sobre la fundación de El Crucero, también hablamos de gallos. Arnoldo tiene muchos amigos galleros y según nuestras fuentes, en sus tiempos de “casa por cárcel” algunos galleros masatepinos le organizaron unas peleas de gallos en la hacienda El Chile. Hoy también nos damos cuenta de que en su época de Alcalde de Managua visitó el Coliseo de Isla Verde, en Puerto Rico, y también tuvo la idea de construir un coliseo de gallos en El Crucero. Aquí la entrevista con el doctor Arnoldo Alemán Lacayo, ex-presidente de Nicaragua:

Doctor, ¿usted es gente de gallos?

No, pero cuando estaba joven iba constantemente a El Sauce donde los García Pinell (Mario, Sergio y Rigoberto García Pinell), hijos del Senador don Rigoberto García Reyes, y me hospedaba donde ellos.

Gustavo Ernesto García Reyes, hermano de don Rigoberto, si mal no recuerdo, era gallero e íbamos nosotros a las galleras con él; en ese tiempo, los gallos solo eran de navaja larga, eran peleas de segundos, pero había euforia, verdaderamente había emotividad, aunque nunca dejaron de haber sus pleitecitos, y eso a uno lo aleja de las galleras.

Cuando fui alcalde de Managua fui invitado a Puerto Rico, y en Puerto Rico conocí el mejor palenque; no he visto un lugar donde haya sun palenque mejor montado que Puerto Rico, en Isla Verde.

Muchos amigos me dicen que el palenque de Estelí es el mejor palenque de Nicaragua, seguido del Coliseo de los Altos de Masaya, pero desde los tiempos juveniles de estudiante universitario en León, no he asistido a ninguna gallera.

Cuando ya fui Presidente y llevé el desarrollo y el progreso a lo que yo llamo mi República Independiente de El Crucero, quise establecer la hechura de un palenque para que hubiese movilidad en ese territorio, para que sirviera de atractivo turístico, en una zona que ha quedado como pulmón de lo que es Managua, porque no fuimos barridos inclementemente como lo hizo Jaime Wheelock, en los años 80, con el famoso programa de combate de la roya que sucedió en los Pueblos Blancos de Carazo y que se botaron árboles milenarios.

Si vos te fijás que solo subiendo El Crucero, del INCAE para arriba, como bajando para San Rafael del Sur, la parte donde están las propiedades nuestras, la parte de mis padres como la parte de los Solórzano, vos encontrás inmensos bosques, un paisaje muy hermoso, y más abajo, 6-7 kilómetros entre El Crucero y San Rafael del Sur, ya era idea mía la formación de un palenque al salir del municipio de El Crucero, pero solo fueron ideas. No he el tenido el vicio de los gallos, porque se aficiona tanto uno, que se dedica a cuidarlos, se necesita importar animales de calidad, y en ese sentido he sido temeroso a los juegos de azar.


Nuestro director Mario Tapia entrevistando al doctor Arnoldo Alemán en su oficina en Managua.

Doctor, muchos de sus allegados, como Samuel Kontorovsky, Henry Urcuyo, Eduardo Urcuyo fueron y son galleros; tengo entendido que en El Chile se organizó una jugada para usted, ¿es cierto eso?

No, no es cierto eso, además que me dejás afuera a uno de los jóvenes actuales del partido y alto dirigentes del partido, Miguel Rosales, que me volvió a entusiasmar con el asunto de los gallos cuando andábamos en una gira, en la campaña anterior en Matagalpa. Don Pedro Mairena, en una tarde emotiva, le dijo a Miguelito Rosales, que es un muchacho chinandegano muy amoroso con los gallos: te voy a regalar el mejor gallo, y creo que hasta le puso presidente al gallo.

¿Y qué fin tuvo el gallo?

Él dice que allí está de padrote ahora, porque ha tenido dos alzos y todavía está vivo, y ya el tercer alzo puede ser peligroso, entonces mejor que machuque.

¿Qué opinión le merece que haya habido intención de prohibir por decreto de Ley las peleas de gallos en Nicaragua?

Hay que ser realistas, lo que está sucediendo en el Ecuador, o lo que está sucediendo en algunos lugares en donde prohíben las corridas de toros, es quitar parte de las tradiciones históricas de los pueblos. Sí, es cierto que esta es una tradición española, pero me cuenta mi hija –pues es casada con un joven ecuatoriano—, que en Quito en diciembre son las fiestas y que se emocionaban con las corridas, tal que se parecían a las valencianas o las madrileñas.

Aquí en Nicaragua, me cuentan, digo me cuentan, porque no he asistido, y voy a mencionar a Samuel Kontorovsky y Miguel Rosales, que hay jugadas en Estelí, que hasta dos días pasan sin despegar, de mantenerse allí, viendo cómo sus giros salen ganando o salen perdiendo.

También te quiero manifestar que tuve influencias de los barrios de Managua; ¿en qué sentido?, en las películas mexicanas. Mi juventud la viví en el Barrio San Antonio, y yo estaba cerca del Cine Victoria y del Cine América, y las principales películas eran mexicanas, de Miguel Aceves Mejía, Antonio Aguilar, Pedro Infante, y en todas siempre había peleas de gallos.

Eso siempre deja a uno una influencia de cariño y una influencia de nostalgia; y yo te digo que cualquier decreto que quiera abolirlas, yo te diría que en Nindirí o Estelí, lo sometan a votación, a un referéndum, si se hiciera un referéndum saldría derrotada la moción de abolirlas por decreto. No sé en los otros departamentos de Nicaragua.

Así me cuenta mi hija, que en Quito, en uno de los municipios están prohibidas, y todos los quiteños recorren ciento y pico de kilómetros para ir a ver las corridas de toros en uno de los municipios de Quito donde no están prohibidas las corridas de toros. Que entonces y allí se hizo el referéndum y no admitieron la abolición de las corridas de toros.

El General José María Moncada Tapia, decía que los políticos se parecen a los gallos, porque se matan entre sí. ¿Usted cree que es cierto eso?

No, aquí en una jugada de gallos no se anda con jugadas ni con hipocresía; allí verdaderamente está en juego la vida o la muerte, quien salta más y es más ágil gana; en cambio, los políticos podemos jugarnos la suerte, es muy distinto.

Vuelvo a México. Decían que el Presidente del PRI tenía su gallo de tapada, que era el sucesor del Presidente; ya desapareció ese gallo tapada, ahora para ser electo pasa por un proceso a través de la democratización de las primarias internas en el propio PRI. Yo no creo en tu comparación de que los políticos se parezcan a los gallos, aunque lo haya dicho mi general Moncada, que los políticos se parecen a los gallos.

Articulo publicado en la edición Mayo – Junio 2013