Galleros de León


El torneo del 24 de Septiembre en la ciudad de León, fue todo un éxito. La gallera ya no daba cabida a tanto fanático.

Texto y Foto de
Mario Tapia

“Cuando yo nací, ya habían gallos en esta casa. Mi padre, Henecón

Canales, jugaba gallos donde lo retaban: en las galleras y en las calles de León. Pero de mi padre no sólo tengo el recuerdo de sus aves de combate, sino también del guerrillero. Él luchó junto al General Sandino. Y por lo que veo, nací y voy a morir entre los gallos», expresa Don Isabel Roberto Jirón Canales.


Don Isabel Roberto Jirón.

Don Isabel Jirón, a sus 82 años, los primeros sonidos que escucha todos los días por la mañana no son los de las sirenas del Hospital Escuela de la metrópoli (a media cuadra de su casa), sino la serenata de cantos de los cuarenta gallos finos de su cuartel en su casa de habitación, donde todas las tardes se sienta en medio de sus casillas a cuidar y contemplar sus aves.

Igual que la mayoría de los leoneses, su criadero es de gallos de navaja corta. Todos sus hijos son aficionados de las aves de combate: Santiago, Noel, Rodolfo y Manuel son galleros. Sin embargo, al que más le fascinan es a Noel, afirma don Isabel Jirón. Don Isabel tiene 28 nietos y uno que vive en España, que según él será el más gallero de todos.

Oscar Morales “Moralitos”. Un hijo de Morales, Issa Salazar y Troilo Sánchez, en una jugada de gallos en Guatemala.
Oscar Morales “Moralitos”. Un hijo de Morales, Issa Salazar y Troilo Sánchez, en una jugada de gallos en Guatemala.

Galleros: unos nacen otros se hacen

Hay quienes nacen con afición a los gallos sin embargo hay otros que se convierte en profesionales de los gallos como el caso de Crisanto Sacasa Guardián, a quien su padre trató de quitar la afición a los gallos y nunca pudo. Finalmente, fue el propio Dr. Ramiro Sacasa Guerrero quien le diseñó todas sus casillas a Crisanto en la finca «La Gallina», la cual fue intervenida y «mal pagada con bonos que no valen nada», señala Crisanto Sacasa.

Rina María Espinoza, Crisanto Sacasa, Elba Ninoska García Siles y Ramiro Crisanto.
Rina María Espinoza, Crisanto Sacasa, Elba Ninoska García Siles y Ramiro Crisanto.

 Crisanto Sacasa es uno de los más sobresalientes aficionados a los gallos de combate de la ciudad de León. «No me voy a retirar de la política, ni de los gallos. Lo que pasa es que he tenido que andar de Herodes a Pilatos en este Gobierno para que me den respuestas y soluciones a los problemas de las propiedades de mi madre, mías y de mis hermanos, que no nos han regresado. En muchos casos son respuestas muy difíciles. Por ejemplo, nuestras acciones del Banco Nicaragüense, las cuales se han complicado aún más con la piñata que hicieron los funcionarios últimos de mismo Banco. De nada sirve que mi madre sea la esposa del fundador del Partido Liberal Constitucionalista, el Dr. Ramiro Sacasa Guerrero, pues ahora hay que ser amigo de los que mandan para obtener soluciones rápidas y positivas», señala balbuceando Crisanto

Sacasa.

«Tengo más de 70 gallos, en su mayoría de navaja chiquita en mi cuartel. Las entrenadoras son dos mujeres: Rina María Espinosa y Elba Ninoska García Siles y llevamos un excelente récord», señala orgulloso Crisanto.

Se hacen nuevos galleros

«Mi papá, jugó de todo: dados, naipes, cuchilla, toro rabón, etc., menos gallos. A mí me fascinan los gallos y ya tengo 16 años en ellos. Eso sí, no soy apostador, lo más que voy a un gallo son doscientos córdobas, aunque sea sacado mío», manifiesta Freddy Ibarra Canales y agrega: «no tengo ningún problema, yo afilo mis navajas, saco mis gallos, los cuido y como a mi esposa Patricia también gustan los gallos no tengo ningún problema», asegura Freddy, quien es licenciado en matemáticas y trabaja en las estadísticas del Ingenio Monterrosa en El Viejo, Chinandega.


El Lic. Freddy Ibarra, afilando una de sus navajas

Freddy, sin lugar a dudas, es de los galleros que tiene mejores instalaciones y gran inversión en gallos en la ciudad universitaria. Ha importado gallos, principalmente de Panamá de navaja pequeña, e invierte mil 500 córdobas mensuales en sus aves. «Freddy, no es lo mejor del mundo, pero sí lo mejor de Sutiava y León en filo», afirma Crisanto.


Uno de los mejores cuarteles de gallos en la ciudad de León es el Freddy Ibarra. En la gráfica Freddy Catín, Doña Patricia Esquivel de Ibarra y Freddy Ibarra con sus ejemplares.

Dentro la nueva generación de galleros leoneses se encuentra ahora una buena y destacada cantidad de aficionados, entre ellos: Arturo Molieri, el Prof. Jaime Santos, el Ing. Mario Baldizón, Gonzalo Camacho, Dr. Víctor Hugo Morales Camacho, Ing. Salvador Ayestas, Renán Morales Camacho, Rolando Hernández, Martín García, Danilo Cortés, Crisanto Ramiro Sacasa Lagos, Carlos Balladares y otros que cada día se suman.

«El barrio de Guadalupe ha sido un barrio de galleros. Aquí existieron buenos galleros y numerosas galleras», afirma Adrián Gutiérrez, gallero leonés que tiene su cuartel de gallos en el mismo barrio. Adrián es contador, persona humilde y trabajadora que su mayor y única diversión es la crianza y juego de los gallos de combate. En su cuartel tiene más de 60 gallos y otros tantos en desarrollo, todos de navaja corta.

El gran Troilo Sánchez

«Cuando íbamos a las galleras teníamos dos cosas importantes que hacer: primero, vigilar los gallos y segundo, cuidar a Merceditos Pichardo, quien siempre andaba un valijín con más de 50 mil dólares para apostarlo a nuestros gallos», recuerda.
Troilo Sánchez

«El gallero más completo que pasó por las canchas de Centro América es Troilo Sánchez. ¡El mejor de todos!», escribió en un semanario el Dr. y gallero Luis Carrión Montoya. Y una gran mayoría galleros le secundan en su opinión.

«Mi padre no sabía nada de gallos, pero fue él quien me compró y regaló mi primer trío de gallos y gallinas americanas. Eran de los gallos del Teniente Cabezas de Chinandega», recuerda Troilo.

Troilo Sánchez es uno de los grandes galleros y «soltadores» que ha tenido Nicaragua. Por sus manos pasaron gallos de las mejores razas del mundo: Aves de Don Mr. Kelso, Jimmy Johnson, Duke Hulsey y finalmente, los de Mr. Rolling, todos de exquisita calidad.

«Los gallos nos costaban entre 50 y 75 dólares y lo jugábamos contra los mejores galleros de Centroamérica, contra los Escalón de El Salvador, Ramberto García y Jaime Echaverri de Honduras, Rodolfo Rojas de Guatemala.

 Generalmente nuestros gallos los jugábamos en el extranjero», recuerda Troilo.

La gallera de la Arrocera no dio abasto para la gran cantidad de aficionados que llego al torneo del 24 de septiembre en León. La jugada termino a las 4 de la mañana del día siguiente.
La gallera de la Arrocera no dio abasto para la gran cantidad de aficionados que llego al torneo del 24 de septiembre en León. La jugada termino a las 4 de la mañana del día siguiente.

Para ser ganador en los gallos

«Juan Ramón Noguera fue quien me enseñó los primeros pasos en los gallos, sobre todo en la selección y cuido. El arte está, en saber cuidar el gallo, ennavajarlo bien y soltarlo bien. Con buen gallo, todo ennavajador es bueno», manifiesta Sánchez.

«Yo por ejemplo, semblanteaba al juez, al cual trataba de impresionarlo, conocerlo, e incluso, expresarle algunas limitaciones mías antes de la pelea. Por ejemplo: que andaba adolorido, que no me podía agachar bien, para que él me perdonara algunas tardanzas o trucos que yo podía hacer para acelerar la pelea o para atrasarla, según el estado de mi gallo y el del contrario. El buen gallo y el buen soltador son vitales en la pelea para ser buen ganador», nos dice Troilo.

Troilo Sánchez, soltando un gallo en un torneo en Ciudad Guatemala en los años 70.
Troilo Sánchez, soltando un gallo en un torneo en Ciudad Guatemala en los años 70.

Troilo Sánchez soltó más de mil gallos en Torneos Internacionales. Para Troilo, uno de los gallos más famosos de León fue el «Pancho Villa», el cual ganó ocho veces en navaja de pulgada, asegura. Toda una hazaña.

«En León hubo buenos gallos: los del teniente Cabezas, de Francisco Zavala, Ernesto Balladares, Chema y Joaquín Zavala, Tito Hannon y los Monterrey, eran una «tromba» de rápidos y buenos, eran los llamados «caballos de guerra», afirma Troilo.

Mientras descansa en su casa de Linda Vista, Troilo nos dice: «no me he retirado de los gallos y un día de estos volveré. Nada más que el gallo que a mí me fascina es el gallo de navaja larga y pareciera que ahora sólo juegan gallos de navaja chiquita», expresa Troilo Sánchez.

Pero, mientras Troilo Sánchez tiene colgado los guantes de los gallos, en la caja de recuerdos de su casa otros nuevos galleros heredan la pasión de los gallos, tanto de sus padres y abuelos como de sus paisanos. Tal es el caso de los hijos de don Rigoberto García, saca de gallina leonesa y gallo sauceño, quienes en su casa de León se dedican a criar gallos finos.

Don Rigoberto García Pinell (centro), criador de gallos finos de la ciudad de León, flaqueando por sus hijos Jorge y Rigoberto.
El recordado Rigoberto García Pinell (centro), criador de gallos finos de la ciudad de León, flaqueando por sus hijos Jorge y Rigoberto.

Don Rigoberto García, quien divide su tiempo igual que Crisanto en tratar de recuperar sus bienes invadidos e intervenidos durante la revolución y cuidar sus gallos, busca como sacar los mejores gallos de navaja corta de su vida.

«Creo que por un lapsus de la mayoría de los galleros leoneses, en la edición anterior no se mencionó a don Francisco Zavala, nandaimeño que vivió muchísimos años en León y que fue criador de tremendos gallos de navaja larga», nos recuerda Rigoberto García Pinell.