Los gallos como deporte

Texto del Lic. José Roberto Feijoó

El Diccionario de la Real Academia Española, define Deporte como: recreación, pasatiempo, placer o ejercicio físico por lo común al aire libre. La afición a los gallos cumple fielmente con la referida definición.

Los gallos son parte de una recreación, son un pasatiempo y un placer. Incluye el castar y producir aves de combate superiores mediante el uso de principios genéticos. A estas aves se les cría, se acondicionan como atletas y se llevan a medir sus habilidades con un contrincante de igual peso. Esto al igual que cualquier boxeador.

En la cancha o en la gallera se reúnen ricos, pobres, profesionales, obreros, negros, blancos y amarillos en sana convivencia social para ver a estos gladiadores emplumados combatir sin tregua y sin pausa hasta vencer o ser vencidos sin dar tregua ni pedirla. Los gallos son escuela de democracia y aliciente para que los seres humanos entendamos que la vida es lucha. En palabras de Miguel de Unamuno: “Milicia es la vida del hombre”.

La afición a los gallos permite canalizar nuestra agresividad y transferirla a dos aves en combate. Como dijera el siquiatra Dr. Ariel Cabrera, esta catarsis, si no tuviéramos el deporte, podría volverse contra la propia sociedad. Por eso somos participes de utilizar la gallo-terapia, como un medio para estabilizar la salud mental. Esto es algo parecido a lo que se ha hecho con los confinados en Estados Unidos, donde se les permite lidiar con caballos salvajes como un medio terapéutico rehabilitador.

Por la experiencia en el deporte, este sirve de terapia de muchos seres solitarios, retirados o que no tienen en qué invertir su tiempo libre. Muchos de los que conozco solo tienen como amigos del diario vivir a sus gallos de combate. Para estos los gallos son más que recreación, son a veces su única razón para vivir. Recuerdo un triste caso en que un huracán devastó las facilidades de una gallería. Cuando el dueño la quiso reconstruir, sus vecinos se opusieron, y al no poder tener sus gallos el hombre optó por suicidarse. ¡Trágica la incomprensión humana!

El amor que se profesa a estas aves es inmenso. También sirve como un medio de subsistencia de muchos criadores, vendedores de medicamentos y de equipo para las gallerías, curadores de gallos y otros. Existen muchas personas que mantienen sus hogares a través de este deporte. Los que pretenden eliminar este pasatiempo, también contribuyen al hambre y a la necesidad de muchos padres de familia.

En Puerto Rico, esta industria inyecta más de setenta y cinco millones anuales a nuestra economía. Esto, en adición a ser un legado cultural de nuestros ancestros. Los gallos son un deporte, una tradición, la cual nos permite tener un pasatiempo que nos produce placer. El practicar esta recreación nos permite tener una afición sana en la cual invertimos tiempo y energía, lo cual hace más placentero nuestro pasar por este Valle de Lagrimas.

¡Defendamos los gallos!

Foto de portada: Club gallístico de Isla Verde

Articulo publicado en la edición Mayo – Junio 2013