Razas de Gallos

Un trio de raza Claret propiedad de nuestro director Mario Tapia.
Un trío de raza Claret propiedad de nuestro director Mario Tapia.

Hay 566 variedades de gallos norteamericanos.

Los criadores actuales cuentan con los progresos de la alimentación balanceada

Texto de
Ing. Martin Nava García (*)

En cierta ocasión, estábamos en casa del Dr. Milhe Saldiema un grupo de aficionados a la cría de gallos. No recuerdo qué se celebraba, pero había como siempre grupitos que platicaban de temas relacionados con la cría y peleas de gallos.

 Nuestro apartado lo formábamos el Dr. Milhe, Hugh Merron buen amigo de criadores mexicanos, el Dr. Bixler, Aurelio Berrospe y algunos más que no recuerdo. Platicábamos de la gran variedad de gallos que han existido en Estados Unidos, descendientes del «Viejo reñidor inglés», por lo que nos remontamos retrospectivamente en el tiempo, trayendo a la memoria a grandes criadores que inmortalizaron variedades o razas tan exitosas, que han pasado con bien merecida fama a la historia de la gallística norteamericana.

Alguien, creo que fue el doctor de los gallos, el Dr. Bixler, atinadamente afirmó que en la actualidad casi todos los gallos triunfadores en el vecino país llevan en su sangre toques de los Clarets de Madigin y de los Hatch de Sandford Hatch.

 -«Tiene razón doctor, es algo parecido a lo que ha sucedido con los toros de lidia en México, que casi todos proceden de la ganadería de San Mateo de don Antonio Llaguno -agregué yo- pero no debemos olvidar las variedades obtenidas en el pasado como son los Claibomes, los Whitehackles, Brown Reds, Blue Boons, Wisconsin Red, los Mineros Azules, los Sid Taylor, los Cuban Reds, los Travelers, etc., etc., que con otras más en su momento fueron de lo mejor.

Sin contar que en la actualidad algunas de estas variedades siguen presentes exitosamente como los Roundheads (cabeza redonda) y los Sid Taylor, por ejemplo».

-“Efectivamente, -agregó Berrospe- en mis muchos años de soltador, he manejado gallos de razas poco conocidas en México y que han resultado extraordinarias».

-«Cierto, -insistió el Dr. Bixler- pero en la actualidad con las cruzas de Ciareis y Hatch con gallos orientales, tenemos gallos superiores a los de antaño».

-«Yo creo que el doctor tiene razón -agregó Hugh Merron, criador de gallos orientales como Assil, Calcuta, Malayo, Shamo- pues les han dado más poder y puntería cortadora».

-«Y además, -agregó el Dr. Milhe- los criadores actuales cuentan con los progresos de la alimentación balanceada, los avances en medicina especializada, con los conocimientos de la genética, entre otros adelantos que han propiciado la obtención de mejores aves.

Y siguen sacando nuevas variedades muy exitosas como los Radio».

-«¿Los qué? -pregunté extrañado-, sin que se me sacara de la sorpresa, por lo que muy para mis adentros me propuse averiguar qué clase de gallos eran esos Radios, lo que por otra parte no me sacó el Hombrecito, pues recordé lo que había leído recientemente respecto a las numerosas variedades que han habido en Estados Unidos con nombres raros.

La plática continuó hasta que la reunión terminó. Pasó el tiempo y un día leí en la revista «The Game Cock» de Estados Unidos del mes de octubre de 1987, el artículo intitulado «The McWhite Fowl», muy interesante, donde el Sr. McWhite con una sinceridad que lo enaltece, dio santo y seña del origen de sus crías, es decir, de las líneas en las que tuvieron su origen y que me permitió saber de los Radio.

De sus Kentuky Hatch.

-Los obtuve de Joe Good, un criador de la talla de los grandes como Ted McLean, Harol Brown, Blondy Rolland, Curtís Blackwell, Duke Hulsey, Buck Stansell, entre los más afamados de la época reciente, aclarando que Good a su vez los obtuvo cruzándolos McLean Hatch de Blackwell con los Hatch originales que criaba Jack Walton.

El nombre de Kentuky Hatch fue cosa de unos amigos de Joe, quienes para diferenciarlos de tantas variedades Hatch que ya existían les dejó el nombrecito. Lo importante es que resultaron excelentes combatientes.

De sus radios.

-La cuestión resultó muy simple. Tuvo dos lotes, uno de J. Jumper ya bautizados como Radios con 15/16 de Murphy y 1/16 de Kelso y el otro Murphy 100%, ambos colorados, patas amarillas con cresta de sierra. Finalmente, el Sr. McWhite cruzó aves de ambos lotes obteniendo su propia familia de Radios, gallos que le han funcionado satisfactoriamente.

Ahora bien.

 ¿Qué sangres tienen los Murphy y los Kelso?

 El Sr. Murphy nunca precisó las sangres de sus crías, pero los enterados suponen que tenían un 80% de Whitehackle con toques de los Hatch originales. Los Kelso también conocidos como Oleanders, por ser éste el nombre del partido del Sr. Kelso, llevan sangre Claret, Murphy y McCIanahan, estos, a su vez Claret con Albanus, lo que confirma la opinión del Ing. Zendejas, en el sentido de que los gallos en Estados Unidos, más que razas son variedades producto de cruzas y más cruzas, las que por cierto suman hasta la fecha, según el libro especializado en el tema de Johnson y Holcomb, «History of Game Strain» (Historia de las razas) hasta 566 variedades.

Unas de criadores famosos, con nombres que explican su origen y otras con nombres de variedades que sólo señalan su origen, el modo de ser y pensar de sus criadores y que iremos exponiendo someramente en próximos artículos, donde aparecerán nombres poco conocidos entre nosotros como Los Blue Boons, Los Texas Rangers, Los Mugs, Los Shwlneks, etc., etc., hasta llegar a los Clarets, Hatch, los Radio y otras con sus toques de sangre oriental actualmente de moda, lo que será de interés para todo aficionado a la cría y peleas de gallos.

(*) El ing. Martín Nava García es un famoso gallero mexicano y colaborador de la revista «El Palenque de Oro”.