Recordando a los viejos galleros de la ciudad de León

Mercedes y Roger Pichardo y su sobrino Carlos.
Mercedes, Carlos y Roger Pichardo galleros leoneses.

Texto y Fotos de
Mario Tapia.

“Le suplico me consiga un gallo de superior calidad, o guata, fino de defensa, o de los que nombran o son mejicanos para hacer de él crías y le estimaré se interese en conseguirlo, dispensando la molestia. Vale. Argüello”.

El anterior documento, es único en su género para la historia gallística nicaragüense, solicitud enviada por el gobernante leonés Don Juan  Arguello a C. Pedro Molina, jefe de Estado de Guatemala, el 8 de Diciembre de 1,825.

Para los galleros de León y los que saben un poco de raza, queda implícito en dicha solicitud, que el gallero Juan Argüello no estaba solicitando cualquier plumudo.

La carta también refleja la gran influencia gallística de los mejicanos en nuestro deporte de las aves emplumadas. No es por casualidad, pues nuestros antepasados eran de sangre mejicana (Chorotegas y Toltecas), incluso los galleros nicaragüenses usamos filo mejicano y no postizas caribeñas.

Y por último testifica que a pesar de los martirelogios y sangrientas luchas intestinas, había Gentes de Gallos.

Los leoneses galleros de siempre

Casi 300 años después, Don Rafael Mendiola, quien dice ser descendiente del Capitán Pedro Munguía y Mendiola, fundador del actual León , lucha por mejorar y producir su propia raza, la “Xochilt Akal”, que en Nahualt significa – Flor de Caña, en honor al nombre de una bella hija del asesinado Cacique Adiact, de Subtiava.

Lo anterior no es para menos, los leoneses tienen historia gallística profundas y saben de calidad; muchas veces han pagado caprichos por conseguir un buen ejemplar, “un Subtiaveño en los años 40 dio un toro por un gallo fino”, afirma Mendiola. Otros, fueron en sus tiempos grandes importadores de gallos norteamericanos como: Troilo Sánchez, Ramón Cabrera, Mercedes Pichardo y Sergio Palma.

. Don Mercedes Pichardo en el cuartel de gallos de su sobrino Carlos Pichardo, en León.
Don Mercedes Pichardo en el cuartel de gallos de su sobrino Carlos Pichardo, en León.

“Moncho era zapatero y su especialidad era el calzado de mujer, trabajamos junto donde don Rafael Salgado en los tiempos de la segunda guerra mundial, fue en 1942”, recuerda Mendiola. “El más grande cuidador de gallos de la historia de León, es Ramón Cabrera”, recuerda Don Mercedes Pichardo. “El más grande gallero y soltador de Nicaragua ha sido Troilo Sánchez “, señala el Dr. Luis Carrión Montoya. “Yo no he visto apostadores y galleros más fuertes que Mercedes Pichardo y Sergio Palma, eran arrechos”, dice Manuel “Melico” Bermúdez, uno de los más viejos apasionados galleros de Nicaragua.

Don Ramón Cabrera, Mercedes Pichardo y Ernesto Hidalgo en Disneylandia.
Don Ramón Cabrera, Mercedes Pichardo y Ernesto Hidalgo en Disneylandia.

“Sergio Palma llegaba a la casa y si le gustaban los gallos, me los compraba y si le salían buenos, se los llevaba todos, hasta los pollones para terminarlos de criar”, recuerda Francisco Dolores “Lolo” Sánchez.

El anterior equipo de leoneses fue uno de los más duro y difíciles de vencer en los gallos de combate. Ellos viajaron por Centroamérica y el Caribe a jugar gallos contra lo mejor y más fuerte de su época en El Salvador contra los Escalones, en Honduras contra Ramberto García  y Luis Echaverri y en Guatemala con Rodolfo Rojas y Paco Morán.

La gallera de Subtiava, de Natividad Hernández.
La gallera de Subtiava, de Natividad Hernández.

“Los gallos dan muchos conocidos y pocos amigos; Moncho y Sergio fueron amigos, pero con Troilo he sido amigo en las buenas y en las malas. Somos amigos desde la infancia, recuerdo como ahora cuando se montó en la carreta de mis padres para ir a pasar el fin de semana a mi humilde casa de Los Lechecuagos y dormir en una hamaca, siendo él, de las familias más adineradas de León”, recuerda Don Mercedes Pichardo y agrega; “Para mí, mis pocos amigos no tienen defectos”.

Don Mercedes Pichardo y Ramón Cabrera, en los Estados Unidos.
Don Mercedes Pichardo y Ramón Cabrera, en los Estados Unidos.

“Yo no he renunciado a los gallos, volveré, si Dios me presta vida, porque cuando no hay entrada, no debe haber salida. Amo tres cosas: la vida, las damas y los gallos”, sentencia Pichardo.

Galleros leoneses en New York, de izquierda a derecha: Jairo Baldizón, Antonio López, Don José Pichardo (con un gallo) y Amílcar Prado.
Galleros leoneses en New York, de izquierda a derecha: Jairo Baldizón, Antonio López, Don José Pichardo (con un gallo) y Amílcar Prado.

Don Mercedes, se dio el lujo de participar más de 30 veces en los torneos de Sonset, New Orleans, escoger gallos de los mejores criaderos norteamericanos y pagar capricho. Los gallos los traían en equipo: Troilo, Juan Ramón Noguera Poveda, Sergio y Mercedes.

Mercedes Pichardo (con gallo a la izquierda) acompañado de amigos galleros guatemaltecos.
Mercedes Pichardo (con gallo a la izquierda) acompañado de amigos galleros guatemaltecos.

A Louisiana, iba Mercedes con sus amigos guatemaltecos Rodolfo Rojas y Paco Morán. Tiene una amistad de 40 años con Hugo y Tito Pellman de Honduras. “Los galleros han sido mis mejores amigos en el exilio”, asegura Pichardo.

Don Rodolfo Rojas y Mercedes Pichardo en Sonset, Louisiana.
Don Rodolfo Rojas y Mercedes Pichardo en Sonset, Louisiana.

Pichardo de 72 años, es un hombre de extracción campesina, humilde y trabajador, nunca fue a la escuela, aprendió a leer en su casa, ayudó a educar a sus 9 hermanos y se puso zapatos  a los 18 años “he tenido muchos conocidos pero mis mejores amigos han sido los galleros: Rodolfo Rojas, Luis Echeverri, Moncho, Sergio y Troilo”.

Troilo Sánchez y el guatemalteco, ya fallecido, Paco Morán.
Troilo Sánchez y el guatemalteco, ya fallecido, Paco Morán.

“En este momento estoy empeñado en sobrevivir. Lo que para muchos fue triunfo (de los sandinistas), para mí, fue la derrota, ya que mis propiedades les aplicaron la ley de los ausente y me invadieron más de 700 manzanas en la periferia de León”, recuerda Pichardo.

Muchos leoneses y sus municipios hicieron historia en el pasado en los gallos como: Orlando Balladares, Ofilio Pérez, Eudoro “El Pato” Olivas, Juan Ramón Poveda, Félix Toruño Munguía (cuidador de Troilo), Dr. Benjamín Lanzas, Manuel Fernández, Leonardo Arguello “Tatayo”, Eduardo Terán, Enrique Mántica, Carlos Vargas “Palito”, Nicolás Cabrera “Colacho”, Genaro Martínez “Genero Cuero”, Eduardo Dervisir (el más perfecto ennavajador de León.

Don Arturo Lacayo, introdujo la balanza en los gallos de pelea (antes se concertaban al bulto) y muchos lo consideran el mas grande gallero de todos los tiempos de León.

Don Arturo Lacayo, quien introdujo la balanza en el pesaje de los gallos.
Don Arturo Lacayo, quien introdujo la balanza en el pesaje de los gallos.

Otros destacados galleros son el maestro Campusano, Samuel Montenegro, Oscar Morales “Moralitos”, Sergio y Donald Palma, Don Roger Pichardo, Alcides Baldizon Delgado, Roberto Jirón Canales “Cucucha”, José y Sebastián Salinas.

“Don Sebastián Salinas eran tan honrado, que si se equivocaba en una sentencia, él pagaba la apuesta”, recuerda Rafael Mendiola. En esos tiempos llegaban a jugar gallos a León, Don Rigoberto García de El Sauce y Don Pablo Vaca de Chinandega.

Don Rafael Mendiola, tallando una zapata con una navaja de pulgada. Observa Carlos Pichardo.
Don Rafael Mendiola, tallando una zapata con una navaja de pulgada. Observa Carlos Pichardo.

Muchos gallos famosos hubieron en esos tiempos como: El Lapa en los años 60.

El Minuto en los 70, El Lapa era hijo de los famosos gallos “Teresa” sacados por Don Rigoberto García de El Sauce. Otros gallos famosos en León fueron. El Trovador y El Torpedo, sacados por don José María Zavala Lugo de Nandaime.

La nueva generación de galleros

Una nueva generación de galleros hay en León, entre ellos: Crisanto Sacasa Gurdián, Carlos Pichardo, Roberto Jirón, Víctor Hugo Camacho, Martin García, Crisanto Sacasa Lagos, Natividad Hernández, Adrián Gutiérrez, Rigoberto García, Juan Torres, Francisco Gutiérrez, Modesto y Juan Pablo Calderón, Álvaro Castillo, Fabio Rueda, a los cuales se suman dos damas: Rina María Espinoza Mendoza y Elba Ninoska García Siles entrenadoras de gallos.

Crisanto Sacasa Guardián, con un bello ejemplar de navaja larga.
Crisanto Sacasa Gurdián, con un bello ejemplar de navaja larga.

Modesto y Juan Pablo Calderón “ Los Matías”, en la gallera de Subtiava.
Modesto y Juan Pablo Calderón “ Los Matías”, en la gallera de Subtiava.

Carlos Pichardo y su hijo Kelson, nombre de este último en honor al gran criador de gallos norteamericano Mr. Kelso.
Carlos Pichardo y su hijo Kelson, nombre de este último en honor al gran criador de gallos norteamericano Mr. Kelso.

Natividad Hernández y Ramiro Sacasa Lagos, pican sus gallos antes de la pelea, en la gallera de Subtiava.
Natividad Hernández y Ramiro Sacasa Lagos, pican sus gallos antes de la pelea, en la gallera de Subtiava.

Adrián Gutiérrez, Juan Torres y Francisco Gutiérrez en su cuartel de gallos, en el barrio Guadalupe de León.
Adrián Gutiérrez, Juan Torres y Francisco Gutiérrez en su cuartel de gallos, en el barrio Guadalupe de León.

Rina Espinoza Mendoza y Elba Ninoska García Siles, se disponen a topar un par de gallos, mientras observan: Luis Alberto Herdocia, Sacasa Lagos, Crisanto Sacasa, Denis Espinoza y Wayne Herdocia, en el cuartel de gallos de Crisanto Sacasa.
Rina Espinoza Mendoza y Elba Ninoska García Siles, se disponen a topar un par de gallos, mientras observan: Luis Alberto Herdocia, Sacasa Lagos, Crisanto Sacasa, Denis Espinoza y Wayne Herdocia, en el cuartel de gallos de Crisanto Sacasa.

En la próxima edición ampliaremos sobre la nueva generación

Agradecemos el apoyo que para este reportaje nos prestara tanta fineza el amigo Carlos Pichardo Pineda y Doña Blanquita Pineda de Pichardo.